20060327

IMPORTANCIA DE LA MEMORIA FOTOGRÁFICA MUNICIPAL

J.Gregorio Aparicio H.

Fototeca del Táchira


Inicialmente es importante plantearnos las siguientes interrogantes: ¿Porqué resulta importante una fotografía?, ¿Existen reales políticas a nivel nacional para la recuperación patrimonial del acervo fotográfico?, ¿ En la actualidad cuales son los entes o instituciones que cumplen labores de protección y divulgación de la memoria fotográfica en Venezuela?. Interrogantes que nos conlleva a iniciar esta reflexión en torno al quehacer fotográfico y su aporte al inestimable patrimonio documental que hoy poseemos y que en muchos casos desconocemos su magnitud.

La fotografía como lenguaje a partir de 1980 hasta el presente, se ha revalorizado como técnica, así como también por su valor estético, documental y testimonial; además de su potencial comunicacional. Todo bajo la mediación del empuje tecnológico y el arraigo social del masivo lenguaje visual con alta carga simbólica visual, que posee nuestra sociedad.

Identidad, memoria y patrimonio se unen para generar en América Latina bajo el discurso postmoderno una especie de urgencia mediática en redescubrir nuestro pasado inmediato. La imagen fotográfica nos permite recrearnos por un imaginario cargado de evocación y por momentos nostálgicos de lo que hemos sido, lo que actualmente somos y mirar posibles perspectivas futuras en nuestro tardío afán de reafirmarnos como pueblo, nación y continente. En Venezuela en su caso particular, ha transitado por un camino de reencuentro con su memoria visual: la fotografía, los fotógrafos, investigadores e instituciones lo han hecho posible. Hoy, mediante convocatorias como esta, se han venido acumulando una serie de experiencias que han permito consolidar la figura del archivo fotográfico como unidad básica para un real acercamiento a nuestra memoria fotográfica y sus impactos inmediatos en la sociedad actual.

Inicialmente debemos definir como un archivo fotográfico o un fondo documental, a todas aquellas colecciones de imágenes fotográficas pertenecientes al siglo XIX, XX y el presente, que son producto de un propósito determinado en cuanto a su cantidad, temario y autoría. Las mismas poseen implícitamente un valor documental o estético lo cual implica que la sumatoria de todas estas imágenes como archivo; aportan elementos importantes dentro de la categoría patrimonial cultural tanto regionalmente así como también en todo país; lo cual involucra que la integridad física de todo fondo fotográfico merece su protección, registro y reproducción. Siendo importante señalar que el propósito original de toda colección fotográfica obedece a intereses muy variados los cuales el más domestico es el caso de todo álbum familiar en todo su esplendor de belleza y afecto, así como lo son todas aquellas colecciones de índole institucional llámense de referentes eclesiásticos, oficialista u administrativas, de naturaleza educativa y todo el espectro documental que se acerque a lo científico y sus saberes. Hoy, nuestra labor de recuperación del acervo fotográfico regional nos ha conllevado a desempolvar a los fotógrafos artífices de todos los testimonios reencontrados con nuestra actual realidad: autores, foto estudios todos aquellos medios que han hecho posible reconstruir está recreativa historia de lo cotidiano.

Todo nos conduce a clasificar todas aquellas imágenes fotográficas de acuerdo a su uso y permanencia física en: colecciones permanentes como por ejemplo la Fototeca del Táchira, fondos fotográficos de autor referidos a todo el seguimiento necesario para conocer la obra de un fotógrafo específico, archivos fotográficos de naturaleza institucional o pertenecientes a empresas dentro de los cuales podemos ejemplificar a los medios impresos. En este renglón de clasificación podemos hacer énfasis en las colecciones fotográficas familiares; pues las mismas han aumentado el quehacer de nuestras vidas y nos ilustran el modelo ideal del cariño, la familia y de nuestras secretas aventuras. Por lo cual la fotografía nos conduce a obtener indicios que dieron origen a un hecho en un pasado inmediato y descifrar su contextualización espacial. Su consolidación y protección en unidad denominada como archivo nos permite protegerlas, conservarlas y dinamizar su uso para interactuar en su condición de comunicarnos y transmitirnos conocimientos mediante su contenido. Por lo anterior, todo registro fotográfico es una extensión a manera de realidad latente que se ejemplifica como un producto delatador de nuestro contexto cultural y que nos permite su uso bajo los pretextos de la subjetividad personal y potencialidad documental, técnica y de posibles universos estéticos.

Por eso, al intentar implementar políticas de revalorización y protección del patrimonio fotográfico regional, nacional y latinoamericano resulta oportuno señalar la urgente necesidad de generar los recursos humanos e instrumentales para desarrollar y garantizar el trabajo investigativo que ello amerita; aunado a esto, es importante reafirmar el trabajo creador de todas aquellas actividades fotográficas que vienen implementado instituciones afines al rescate de patrimonio documental como los son los museos, bibliotecas, fundaciones y todas aquellas unidades audiovisuales que se alimentan del archivo que a diario vamos creando. Siendo importante de resaltar la silenciosa labor que han cumplido todos aquellos medios impresos; periódicos y revistas que desde la creación del medio fotográfico han testimoniado con la impresión de imágenes que generan un tesoro para la difusión de imágenes que han hecho la historia contemporánea.

En la actualidad toda política para la implementación de un inventario de patrimonio fotográfico en Venezuela en estos últimos veinte años han resultado por iniciativas aisladas de instituciones que con criterio centralista lo han desarrollado. El Instituto Biblioteca Nacional de Venezuela en su responsabilidad de recuperación del acervo documental nacional ha descuidado de manera abierta el aporte que desde la provincia venezolana hemos cumplido en el rescate de la memoria fotográfica local, hecho posterior al diagnóstico que se instrumentó en 1982 conjuntamente por la Biblioteca Nacional y la Organización de Estados Americanos sobre el "Desarrollo de los Archivos Audiovisuales". Luego se fueron incorporando otras iniciativas que repito que de manera aislada se han hecho por el patrimonio fotográfico nacional. Seguidamente conocimos par iniciativa del Instituto de Patrimonio Cultural en 1996 mediante la instrumentación de lo contemplado en el capitulo II, articulo 6° ordinal de la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural se intentó la creación nacional de un programa piloto que realmente diagnosticara el estado actual del hasta ahora acervo fotográfico documental venezolano.

Todo lo anterior se suma al I Simposio Nacional de la Fotografía realizado en la Universidad Simón Bolívar en Caracas en 1985, y que dio la apertura a una serie de eventos nacionales en diferentes ciudades del país incluyendo la ciudad de San Cristóbal en abril de 1988; eventos que de manera romántica y por iniciativa de individualidades e investigadores han llamado reiteradamente a la consolidación de reales políticas de rescate o recuperación de nuestra memoria visual. Estos eventos fotográficos luego de aproximadamente veinticinco años de actividades cumplidas tanto a nivel nacional como en Latinoamérica han generado positivas expectativas en lo que respecta al interés despertado por la revalorización, investigación y divulgación pedagógica del acervo patrimonial fotográfico. Tal como lo señala una de las pioneras de la investigación fotográfica en nuestro país como lo fue Josune Dorronsoro"...El mayor indicio del auge alcanzado por la historia de la fotografía en América Latina lo encontramos al tratar de inventariar lo que en este campo se ha publicado en los últimos veinte años, a pesar de que esta rama de estudio de la fotografía es considerada más como un complemento de la investigación del pasado y del presente, que como un estudio dotado de su propia relevancia e interés.-."(1)

En la actualidad producto de la revalorización alcanzado por el poder una imagen fotográfica se han venido consolidando iniciativas que partiendo de experiencias aisladas; hoy se consolidan como grupos para la investigación de nuestra memoria fotográfica. Archivos fotográficos, fondos documentales o fototecas regionales consolidan el fenómeno alcanzado por las llamadas historias locales y la metodología interdisciplinaria de la etnohistoria. A la arqueología, etnografía, historia, tradiciones lingüísticas, orales, musicales, gastronómicas y la ecología en general. La fotografía se ha unido para enaltecer y testimoniar el quehacer en todo su espectro de cotidianidad, lo cual ha venido alimentando importantes acervos visuales que dignifican la necesidad de su protección.

Hoy, agradeciendo la invitación a participar en este importante evento conmemorativo de la Biblioteca Pública de San Juan de Colón queremos ratificar el proyecto que inicialmente en el año 1994 se denominó Fototeca del Táchira y que se viene implementando actualmente en la geografía tachirense mediante la recuperación de lo que en la actualidad denominamos memoria fotográfica regional. Recuperación, investigación y divulgación representan las bases iniciales para lograr implementar una real política de protección al patrimonio fotográfico regional lo cual se ha venido impulsando de manera sostenida con la implementación del inventario fotográfico en los diferentes municipios que conforman la geografía tachirense y que obedece a una teoría inicial de la manera cómo se introdujo y evolución el "mediún" fotográfico por la zona occidental del país; muy específicamente por el puerto de Maracaibo.

Bolívar, Pedro María Ureña, Junín, Capacho libertad e Independencia, Jáuregui, San Cristóbal y actualmente el municipio Ayacucho, conforman el inventario fotográfico realizado hasta el presente. En la actualidad conjuntamente con la coordinación del Lic. Anderson Jaimes se ha cumplido con la población de San Juan de Colón y sus parroquias. Labor ya iniciada por la fototeca en los municipios testigos del itinerario inventarial que hemos cumplido en estos 11 años de labor en pro - del patrimonio fotográfico regional.

Hecho que se ha ejemplificado con la impresión y circulación del cuaderno didáctico de historia fotográfica regional, Crónica Visual del Táchira publicación que ha alcanzado hasta el presente el número 6, y que en esta oportunidad está dedicado a la geografía del Municipio Ayacucho. Lugar donde con el trabajo de un grupo interdisciplinario hemos realizado una inicial compilación del acervo fotográfico municipal, y que esperamos cumplir a futuro como émulo a el esfuerzo demostrado por Humberto Díaz Brantes que en 1930 publicó una primogénita gran memoria fotográfica del estado Táchira.

En la actualidad el trabajo de investigación cumplido no sólo nos ha llevado a rescatar aquellas anónimas imágenes que descifraron una época. También el propósito es promocionar y reconocer los creadores de hoy. Que con sus registros fotográficos nos muestran el acontecer y la construcción de la memoria de un futuro inmediato. Nuevamente, el reto común en el milenario oficio del vivir está en las perspectivas de innovadoras tecnologías que nos habitan en nuestra cotidianidad. Los registro fotográficos del pasado solo nos muestran la potencialidad de imágenes de un mañana; extemporal, sin tregua a la nostalgia y sin posibilidad para el asombro. Pues el tiempo es el ahora; fugaz, indescifrable, impersonal e intransferible.

Referencias:

(1) DORRONSORO, JOSUNE.

1993 Balance de la investigación histórica de la fotografía latinoamericana, desde

fines de la década del setenta hasta la fecha. Pag. 23 Memorias Encuentro de Fotografía latinoamericana, COÑAC, FUNDARTE, Caracas.

- IABN ,OEA

1985. Archivos Audiovisuales de Venezuela: diagnostico y recomendaciones

Estudio elaborado por Víctor Silva Gana y la Dirección de Servicios Audiovisuales y la oficina de Cooperación del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional, Caracas.

- INSTITUTO DE PATRIMONIO CULTURAL.

1996. Preinventario del Patrimonio Cultural Fotográfico realizado por Antonio Padrón Toro, Caracas.

- CASTAÑEDA BURAGLIA, ANTONIO

1986. Conservación y archivo del material fotográfico

cartillas de desarrollo cultural, Instituto Colombiano de Cultura, Bogotá.

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Ponencia presentada el 25 de Octubre e 2005 durante las jornadas de estudio con motivo de I Aniversario de la Biblioteca Pública Munic

20060320

SAN JUAN DE COLÓN EN SUS 174 AÑOS DE VIDA MUNICIPAL

Hernán J. Ramírez

Clara, hospitalaria y con los brazos abiertos la Ciudad de las Palmeras celebró los 174 años de su Erección Civil ocurrida el 29 de Noviembre de 1831.

De la Fundación no tenemos actas pero mucho antes de 1831 ya existía una Aldea levantada con el esfuerzo de gente venida de Lobatera a instalar sobre ésta meseta inclinada pequeños fondos para la cría de ganados menores, y la siembra de productos agrícolas. Después del terremoto de 1849 se trazan las pocas calles y carreras que darán forma urbana a la naciente población, se miden los terrenos para la Plaza Central y para la futura Iglesia.

Sabemos que ciudad y urbe no era para los antiguos palabras sinónimas. Pues la ciudad era la asociación política y religiosa de la familia y las tribus y la urbe era el sitio y el santuario de esa asociación. Un ejemplo es Troya que sucumbió como urbe pero no la ciudad troyana que huye con sus Dioses a través del mar para aposentarse en la Grecia antigua.

Es para 1874 cuando nuestra ciudad viene a tener régimen municipal con Gerardo Rivas Berti como primer Presidente del Concejo de la localidad. Más tarde con el terremoto de 1875 ocurrido el 18 de mayo destruye el pequeño poblado dejando a su paso muerte y desolación, por ello se inicia su reconstrucción y para el año de 1885 se construye el primer acueducto de la ciudad, tomado una afluente de la quebrada la San Juana a la altura del Sector Sima Sima la cual es conducida por tomas de agua que bajan por el centro de las calles 2,4 y 5, calles que serán empedradas posteriormente.

Entre los ritos de la fundación de las ciudades existe uno que no debía haberse practicado en esta ciudad, aquel en el que el conquistador planta un madero y con tres golpes de espada toma posesión de la tierra frente a testigos que van a ser los pobladores.

Es por ello que en 1892 José Dolores Roa siembra un Samán en la plaza central mediante acto protocolar como símbolo posterior a la fundación que no conocemos y es en ésta plaza donde se va a desarrollar parte de la vida cotidiana de los colonenses.

Allí se instala el campo de entrenamiento la guarnición del ejército llegada a ésta ciudad en 1901.

Es donde Tiburcio Medina inicia la actividad del mercado público que funcionará hasta el año de 1967, allí se realizan las corridas de toros en honor al santo Patrono, la Elección de Reinas de ferias, carnaval y del comité Pro – cultura, y es bajo el Samán donde Juan Esteban Vanegas instala el primer equipo de transmisión para perifonear diariamente noticias sobre fallecimientos, acontecimientos en la ciudad y complacencias musicales, es el sitio de la retreta los días domingos a cargo de la Banda Municipal Ayacucho.

Los ciudadanos antiguos, mantenían su seguridad colectiva frente al ataque enemigo, con las murallas que la rodeaban y en nuestra ciudad en 1821, las fuerzas republicanas instalan un campamento militar ante la posible invasión de las fuerzas realistas que podían ingresar desde el Estado Zulia y es lo que se conoció como el Puesto del Vigía.

En 1892 el 29 de marzo ocurre el acontecimiento mas trascendental de nuestra ciudad, La Batalla del topón entre las fuerzas gubernamentales dirigidas por el Gran Cipriano Castro y las fuerzas revolucionarias enviadas desde Trujillo por el general Juan Araujo (el León de la Sierra).

Pero nuestra ciudad en su avance continua su crecimiento, hecho por el hombre y para el hombre y en 1908 se construye el primer matadero municipal en la calle 8. Para 1909 se construye el primer hospital de caridad por iniciativa de Don Numa Chacón bajo recolecta pública y con la donación de un terreno ubicado en la calle 1 con carrera 6 por parte de Don Ernesto Croce. Ese mismo año el general Régulo Leonidas Olivares envía desde Maracaibo la primera Imprenta a esta ciudad donde el Bachiller José María Costa publica el Periódico El Precursor.

En 1913 se termina el frontis de la iglesia de San Juan de Juan Bautista bajo la dirección del Arquitecto – Poeta caraqueño Rafael Seijas Cook. En 1914 se termina de construir la Capilla del Cementerio Municipal mediante la Junta Pro – Construcción dirigida por el Pbro. Juan de la Rosa Zambrano, José Ceferino Chacón y Cozme Márquez.

Pero la ciudad debe progresar en otros aspectos y en la parte educativa a finales del siglo XIX surgen instituciones como la Escuela Santa Teresa, dirigida por la señorita Eraclia Vivas.

La escuela Bolívar en la calle 4 con carrera 4 dirigida por el Br. Francisco de Paula Reina.

La escuela Corazón de María dirigida por la señorita Amelia Giusti. En 1916 se crean la escuela Federal Ayacucho para señoritas dirigida por Regina Mújica de Velásquez y la escuela Federal Junín para varones que posteriormente se llamará Samuel Darío Maldonado dirigida por Ramón Velásquez (padre).

También se funda el Colegio Sucre el 4 de febrero de 1925 por el Pbro. José Edmundo Vivas Arellano.

En ésta ciudad la población convive en armonía y en la década de los años 20 se crean clubes como: el Club 23 de Mayo, El Club Unión, El Club 19 de Diciembre, El Club Colón, el Centro Democrático fundado por Edmundo Pacheco y el Club Ayacucho fundado el 24 de Diciembre de 1952.

Las ciudades fundadas a orillas del mar o de un río navegable tienen salida directa para la comunicación, pero nuestra ciudad enclavada en la montaña tachirense requiere de un acceso a éstos sitios para la comunicación de personas y mercancías y por ello se constituye una junta de camino con Gerardo Rivas Berti como Presidente, José Trinidad Colmenares como Secretario y Antonio Semidey como Tesorero y con los fondos recabados entre el comercio local y San Cristóbal y el impuesto cobrado por el transporte de la sal y la harina se construye para 1888 el camino, que partiendo de la Plaza Colón hasta llegar al puerto de Guamas, en una longitud de 34 km., y 700 mtrs., y con el nuevo camino se incrementa el trafico de mercancías a través se arreos de mulas y el trafico de pasajeros de otras latitudes.

Con la inauguración del ferrocarril en 1895, se incrementa el comercio hasta la Estación La Uracá y por este pueblo para la primera dama de la República Doña Zoila de Castro en su viaje desde la ciudad de Cúcuta hasta Caracas en el año 1900 con la llegada del ferrocarril en 1913 en la estación Táchira se incrementa el comercio en nuestra ciudad, estableciéndose firmas comerciales como La Botica Ayacucho, en 1914 Alberto Labiosa y Cia. En 1900. Italo Paolini de Angeli en 1920, Rómulo Anselmo en 1908, Gabriel Casanova Vivas en 1920, La Fe de Dámaso Colmenares en la calle del comercio, Ernesto Croce, Rómulo Colmenares, La Esperanza de Carlos Pagnini carrera 10, Manuel Escalante en 1921, Brewer Moller y Cia. La Casa Ríos.

Con la construcción de la carretera central del Táchira durante el gobierno estadal del General Eustaquio Gómez, se abre un compás entre el comercio y el transporte automotor, surgen choferes con auto, camiones que emprenden sus viajes a San Félix, autos que se conoce porque se les pone un nombre de ellos. Recordamos el Gato Negro de Pedro Fajardo, el 5 de julio de Porfirio Arellano, El Siboney de Elvecio Morales, La Ballena Azul y la Flor de la Canela de Ulpiano Contreras, mi Delirio de el señor Pascual Campos, la Uva de Macario Chacón, la Campirona de Baltasar Durán, el Cupido de Pablo Emilio Aguaje, Col-ven de Don Carlos García, la Motonave de Eulogio Zambrano. En aquella época la ciudad ve surgir su pequeña industria.

La fábrica de espaguetis y refresco de colita de Don Héctor Giusti en la carrera 4, la Fábrica de espagueti de Don Antonio Paolini, las fábricas de Tabaco de Don Aquilino Rosales y de las hermanas Aparicio, la fábrica de soda salada de Don Rafael Paredes, la fábrica de aguardiente y alcohol absoluto del General Constantino Pérez, la Panadería La Fragancia de María Antonia Gonzáles en la calle 4, la Panadería La Roca de Ramón Escalante, la Panadería Táchira de Víctor Cárdenas en la carrera 5, la fábrica de Jabón de Abdón Parra en la calle 3 con carrera 7, la fábrica de empalmas de Antioquia en la calle 5, la Panadería de Don Antero Morales en la calle 4 con carrera 6.

La ciudad desde sus inicios crece con el esfuerzo de su primeros pobladores y para finales del siglo XIX, del viejo mundo llegan familias que se integran a nuestra población dentro de ellas se destacan apellidos como: Chososmo, Fossi, Paolini, Giusti, Anselmo, Mazzei, Labiosa, Richi, Croce, Celis, Guglielmi, Sergnini, Pagnini, Ayesterán, Corti, Yunkosa y Bellset.

Dentro del periodismo un colonense hijo de corzos se destaca como escritor y político es Juan Guglielmi hijo, quien escribió las novelas: Dos Hallazgos, Lessa patria y Andina. Publicado por la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses con el nombre de Novelas y también publica el periódico La Campana del Bosque.

Pero la ciudad es un hecho geográfico, es una forma de la tierra y hasta sus alimentos típicos, contribuyen a darle armonía propia, por ello recordamos la Chicha de pío Zambrano en la Plaza del Mercado, los pasteles y la chicha de Don Olimpo Figueroa y de su esposa Doña Alejandrina Medina en la calle 5 (El Mosquero).

Los pasteles y la chichita de Doña María Pacheco en la calle 4, las Hallacas y los bollos de Juanita Guillén en la carrera 5, el guarapo de piña de Pachito en la carrera, los dulces de hicaco de Doña Ramona Márquez y su hija Julita Anselmo Márquez en la carrera 6, los biscochuelos de Doña Laura Méndez de Maldonado en la Calle 4, las tortas de Otilia Chacón Araque en la calle 4 y las arepas de harina de Serrando Guerrero en la carrera 5.

En la farmacia los colonenses no se hacen esperar y elaboran productos como: la loción Venus contra la sarna de Don Olimpo Figueroa. El protector Sambir contra todo mal de Don Pablo Rangel y el Jarabe pectoral del Dr. Marcano que fabrica Don Esteban Gil Moreno. Hoy cuando la ciudad esta de aniversario recordamos personajes de acá como: El General Francisco Alvarado Arellano y el General David Olivares de la época de la Federación al General Régulo Leonidas Olivares de la Revolución Restauradora al científico Lacenio Guerrero, a los músicos Pedro Antonio Ríos Reina y Demóstenes Puche de la orquesta Sinfónica Venezuela.

A Alejandro Figueroa, Obispo de Guanare, a Antonio Arellano Durán, Obispo de Cojedes, a Enrique Zambrano primer ingeniero geólogo graduado en Francia, a Luís Humberto Otero, Presbítero quien bendijo el grupo Escolar en 1950 y sugirió el nombre de Francisco de Paula reina para esa Institución, a Ernesto Segundo Paolini, primer médico colonense graduado en Mérida, a Luís Hurtado Higuera, político y sindicalista, a Ramón José Velásquez Mujica, abogado, periodista, político y ex Presidente de la República, a Judith Vivas de Suárez, a Débora Medina Vivas, Luís Andrade y Abel Sánchez Quintero, educadores.

La ciudad tuvo aportes de los clubes, sitios de esparcimiento como:

El Royal Cine Colón, fundado en 1930 por los hermanos Esteban y Francisco Gil Moreno, en la calle 4 en la casa que fuera de Don Pompilio Dulcey. El teatro Ayacucho, fundado en 1932 por Don Esteban Gil Moreno en la calle 4, el Cine Astral fundado por José Salas, el Cine América fundado por Eladio Díaz, el Cine Parroquial fundado por el Pbro. Luís Ernesto García y el Teatro Colón fundado por la Familia López Ruiz.

En cuanto a servicios públicos Luís Bernal funda la Tamanaco, empresa que suministra luz eléctrica.

En 1940 se crea la empresa Eléctrica Lobacucho.

En 1937 bajo el Gobierno de Eleazar López Contreras se inaugura el segundo acueducto de la ciudad.

En 1942 se construye la red de cloacas de la ciudad y se asfalta la calle 4 y la calle El Mosquero.

Debemos recordar a hombres que forjaron porte de la vida de los colonenses los herreros Darío Casanova, Honorio Escobar, Pedro Monagas, José Gómez y a José Manuel Carrizosa.

Los sastres Luis Largo, Timoleón Carrillo, Froilán Durán y a Juan Eloy Contreras, loa barberos Pedro garcía, Rufo y Pedro Medina, Juan Chacón y Martiniano Pernía los dueños de la panadería, Don Cosme López de la Panadería Regional, Marco Aurelio Rodríguez de la Panadería Colón, Don Marcos Rosales de la Panadería Mario, los Farmaceutas Esteban Gil Moreno, Don Luís Ramírez y Ernesto Carradine de Phillip de la Botica Ayacucho.

A Rafael Anselmo de la Farmacia Colón, a los Dentistas Ramón Sánchez, Pedro Suárez Rangel, Efigenio Rodríguez y Fernando Rodríguez.

Comerciantes como:

Carlos Casanova Ramírez, Víctor Julio Prato, Emiliano Gómez, Marcos Sanabria, Modesto Casanova, Román Casanova Vivas, Ramón Casanova Morales, Leonidas Moreno, Juan Medina en el Topón, a Don Eustacio Corredor, Presidente del Concejo Municipal y fundador del Barrio Urdaneta, a Don Luciano Guerrero Director de la Banda Municipal Ayacucho, a Brinolfo Jaimes Torres Profesor y Director de la Escuela Urdaneta, a Camilo Prada profesor y corista de la Iglesia, a Duillo Paolini Andrade escritor, a José Ceferino Chacón promotor de la Estatua Ecuestre de sucre y la estatua de Francisco de Paula Reina, a Seleucio Segundo Maldonado, iniciador del Comité Pro – Cultura y el periódico El Colonense, al Capitán Rubén Darío Ramírez escritor del Libro El Colón Que Yo Viví, a mi amigo Flaminio Chacón síndico procurador en los años 50, al Pbro. Víctor Manuel Valecillos editor del libro Ciencias Naturales, al profesor Amador Gonzáles Rivero Director del Liceo Tulio Febres Cordero, a Tomás ángel Arquitecto, constructor de la Iglesia El Ángel de la Grita, a Luís Felipe Proto y Don Julio Ramírez promotores de las corridas de toros, a Miguel Ángel Casanova Guerrero, fundador de la Tipografía Las Palmeras, a Don Rodolfo Rivas carpintero y a Don Héctor Pernía el bodeguero más antiguo de nuestra ciudad.

Para este año 2005 la ciudad ha crecido en pro de sus habitantes y la ciudad se proyectó hacia el futuro con obras como el tramo de autopista San Cristóbal – La Fría, el Jardín Botánico, La Avenida El Almirante, el Terminal de pasajeros y el futuro mercado Municipal, nos quedan valores que dan identidad al gentilicio colonense. El Cerro Borrachón perenne vigilante de nuestra ciudad, la Piedra del Mapa, testimonio de culturas pre – hispánicas, las Palmeras cuyo nombre fue asignado a la ciudad por Juan Guglielmi, el Samán de la Plaza sembrado en 1892.

Vivimos en una ciudad con una riqueza arqueológica representada por sus petroglifos que conforman un parque arqueológico elaborado por tribus que dejaron nombres como: Lobaterita, Chirirí, Mocojum, Chinatos, Guaramito y otros.

Hemos visto caer bajo el pico y la pala las casas majestuosas. Hoy quedan algunas admirables como la de los Fossi en la calle 3, la de Don Aquilino Rosales en la carrera 5, la de la familia Casanova Araque en la calle 4, la de Don Ernesto Croce en la esquina de la calle 3 con carera 5, la de Don Manuel Camargo en la carrera 4, la de los Roa Medina en la calle 4.

Hoy en día cuando la ciudad cumple 174 años de vida civil solo me queda decirle a la ciudad de san Juan de colón y a sus habitantes “Feliz Cumpleaños”.

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Estudio presentado en el programa radial “El punto Informa” por Sensacional 107.7 de San Juan de Colón, el 04 de Diciembre de 2005.


20060318

1856 UN MOMENTO ESPECIAL PARA LA HISTORIA DEL TÁCHIRA Y DE SAN JUAN DE COLON

Dr. J.J. Villamizar Molina

Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira

Cronista de las ciudades de San Cristóbal y Santa Ana.


INTRODUCCIÓN


Al llegar a este recinto la primera sensación que sentí fue un estremecimiento, al constatar que estaba al frente de un Santuario de la cultura, en frente de un santuario de la literatura y de la sabiduría. Me remonte sesenta años atrás, cuando yo estudiaba primaria y bachillerato; y no recuerdo que hubiese tenido un lugar propicio para el estudio y para la formación humanística como el que proporciona esta magnifica casa. Esto nos hace comprender que en 60 años el país ha aumentado considerablemente en sus potencialidades, que ha progresado, que el progreso es inmenso y que ustedes habitantes de Colón, son los beneficiados de este inaudito desarrollo.

Y mientras esperaba que comenzara este acto vi como iban llegando los alumnos de las diferentes localidades educacionales de Colón y me di cuenta del interés con que son atraídos para las cosas de la cultura, del arte y del estudio. Entonces me pongo a pensar, comparando los 60 años que han pasado con las décadas que se aproximan, ¿Cuál será el desarrollo de Venezuela dentro de medio centenar de años, dentro de una centuria?. Será el desarrollo que ustedes los que están aquí en ésta sala habrán de contribuir y habrán de edificar. Por eso he sentido un gran respeto al entrar a este venerable recinto.

Debo expresar la satisfacción tan grande que siento al encontrarme en San Juan de Colón, tierra de mucha historia en el Táchira y de muchos personajes. Tierra de políticos, de intelectuales, de educadores, de personas venerables del clero. Todas estas figuras se agolpan en este momento en mi corazón y en mis palabras para decir la infinita alegría que siento al encontrarme con ustedes. Saber que estoy en la tierra de Pedro María Reina, de Francisco Antonio Reina, de Pedro Antonio Ríos Reina, - creador del arte musical moderno de Venezuela- de los generales Régulo Olivares, Francisco Alvarado, David Olivares; de un gran promotor del desarrollo comunitario como fue Gerardo Rivas Berti; de una persona tan esclarecida como es el Dr. Ramón J. Velásquez que ha derramado por toda Venezuela su beneficio, su bien y de aquí entre

nosotros ha creado esa obra inmortal que es la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses que tiene en esta casa un verdadero palacio. Esta es la tierra del Excelentísimo Monseñor Antonio Arellano Durán, Obispo de San Carlos – mi amigo y mi compadre – distinguido saleroso que murió en olor de santidad. Y es la casa de Juan Guglielmi y tantos otros que han enaltecido las letras y las artes.

La figura del Cronista

Al llegar a este punto de las figuras ilustres de Colón, debo referirme a una figura particular que me ha hecho la invitación que he aceptado como un alto honor, es el cronista de la ciudad, el Colega Jorge Omar Alviárez Mora. Desde hace mucho tiempo le conozco y soy testigo de su afán, de su constancia, de su espíritu de estudio, mucho antes de ser cronista de la Ciudad de San Juan de Colón. Ahora constato que la Asociación de Cronistas de pueblos y ciudades de Venezuela y la Asociación de Cronistas del Táchira, tienen en él un gran representante. Recientemente puso en mis manos este libro, esta joya, que considero yo, es uno de los mayores tributos, de los mejores regalos, de los momentos más grandiosos que ha recibido el Municipio Ayacucho. Lo digo con toda satisfacción delante del distinguido Profesor Miguel Ángel Chacón, Presidente de la Municipalidad; este libro representa una gran obra escrita en Colón, una gran obra escrita en el Táchira y una gran obra escrita en Venezuela. Refleja todo lo que es este Municipio, desde el punto de vista humano, desde el punto de vista histórico y desde el punto de vista geográfico. Aquí están los aconteceres desde las raíces antropológicas y desde la evolución histórica, hasta la actualidad. Aquí esta descrito magistralmente todo este territorio, toda su evolución jurídica y política desde los viejos tiempos, desde el 29 de noviembre de 1831 cuando San Juan de Colón fue declarada Parroquia, hasta el 1º de marzo de 1884 cuando fue Distrito Ayacucho en conmemoración de esa batalla que selló la independencia de América y de ese personaje como el Mariscal de Ayacucho que supo eternizar aquí en el paisaje de colón una figura tan agregia y tan dedicada como la de Ceferino Chacón que el 9 de Diciembre de 1953 levantó esta magnifica estatua que sólo se puede comparar con la estatua que se encuentra en Quito del Mariscal Antonio José de Sucre.

Al referirme al Cronista de la ciudad y hacer el elogio de acuerdo a las posibilidades que el intelecto me facilita, delante del señor Presidente del Concejo Municipal y de todos los presentes, quizá deba hacer algunas breves anotaciones de la que es el cronista de la ciudad, porque aun cuando aquí veo que entienden al cronista, en muchos de los lugares del Táchira y de Venezuela no ocurre lo mismo. Diré como nació nuestra asociación: hace 37 años solamente había 20 cronistas en Venezuela, distribuidos en distintos lugares, sin ninguna conexión, sin ninguna delación, sin ningún conocimiento. Fue Don Alfonzo María Cronista de la ciudad de Valencia, a quien se le ocurrió por primera reunir a los cronistas de Venezuela en un ágape que ofreció en Valencia en ocasión del Día de Valencia y de los 10 años de la Universidad de Carabobo allá por 1968. Pero resulta que de esa reunión salió una cosa muy importante, Don Ramón Díaz Sánchez – ilustre escritor venezolano, escritor bolivariano – quien era el cronista de la ciudad de Puerto Cabello lanzó una idea en el sentido que los cronistas de Venezuela se agruparan todos y firmaran una Asociación.

En ese momento solamente nos encontrábamos en Valencia Don Alfonzo Marín, Cronista de Valencia; Don Augusto Padrón, Cronista de Maracay; Don Ramón Díaz Sánchez, Cronista de Puerto Cabello; Don Herman Garmendia, Cronista de Barquisimeto; el Embajador Nicolás Perozo, Cronista de San Felipe; el Prof. Tarcisio Almeida, Cronista de Churuguara; el Doctor José de Jesús Croce, Cronista de Trujillo; el Doctor José Carrillo Moreno, Cronista de San Carlos; Don Alberto Sanabria, Cronista de Cumaná, el Prof. Jesús Manuel Subero, Cronista de Porlamar; y el que les habla J.J. Villamizar Molina, Cronista de San Cristóbal. Eran los que estábamos presentes en esa reunión donde se fundo la Asociación de Cronistas que para el momento sólo englobó a 13 Cronistas, pero que hoy día ha crecido tanto en el país, que somos 210 Cronistas los que estamos distribuidos por los Municipios de Venezuela. Comprenderán ustedes cual es la importancia del Cronista, porque allá en Caracas los miembros de la Academia de la historia escriben la gran historia de Venezuela, la historia de Caracas, de los grandes próceres, de los grandes personajes, de los grandes humanistas, de los grandes académicos. Pero nosotros, como Jorge Alviárez, estamos metidos aquí, en pequeños pedazos de la República, en el Municipio que es la célula fundamental del país, y si ustedes suman todos los Municipios del país tienen el gran conglomerado de la nación, lo que quiere decir que si ustedes suman la historia de todos los municipios de Venezuela con sus cronistas y con la geografía de todos ellos, se tiene la visión y la corporeidad más amplia de todo lo que es Venezuela.

Esto es la Asociación de Cronistas de Venezuela que ya vamos por nuestro 37 º reunión. El próximo año será la número 38 en Maracaibo, donde esperamos señor presidente, que la Ilustre municipalidad de Ayacucho envía a su cronista a representar este importantísimo Municipio. Entre tanto, así como se fundo la Asociación Nacional de Cronistas, hemos fundado asociaciones regionales, sin apartarnos nunca de la asociación nacional, por eso cada estado tiene su propia asociación de cronistas. Aquí en el Táchira se tiene la asociación de cronistas del Táchira, la cual me honro en ser presidente y vamos ya por la 10º Convención, esperando que la próxima como es el anhelo del cronista de San Juan de colón, se haga en ésta ciudad.

Todo esto se los digo como un cuento que pronuncia el presidente de la Asociación de Cronistas del Táchira y el decano de la Asociación de Cronista de Venezuela, porque tengo que decirles con mucho orgullo, que de esos Cronistas que hace treinta y siete años nos reunimos en Valencia para crear nuestra Asociación, el único que queda vivo soy yo. Por eso, obligatoriamente me he convertido en el decano de los Cronistas de Venezuela.

1856 UN MOMENTO ESPECIAL EN LA HISTORIA DEL TÁCHIRA

Cuando el Cronista de la ciudad me dijo que quería que viniera a San Juan de Colón a hablar un poco de Historia del Táchira, dije yo es bien difícil reunir la historia del Táchira en una corta intervención, porque son cuatro siglos y medio que tiene la historia del Táchira. Eso es lo que tiene prácticamente la Ciudad de San Cristóbal, fundada el 1º de Marzo de 1561por el Capitán Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán. Entonces me puse a pensar que dentro de esos cuatro siglos debería rescatar un momento especial dentro de la historia del Táchira para comentarlo en esta tarde. Un momento que incumba a todo el Táchira y en especial al Municipio Ayacucho, es decir un momento de la historia en que palpite la vida y el porvenir de ésta tierra de Ayacucho.

Entonces llegué a la conclusión en que ese momento estelar en la vida del Táchira fue el año 1856, año en que se creó la Provincia del Táchira, por decreto del 11 de marzo, sancionado el 14 del mismo mes. Se creo con 4 cantones: San Cristóbal, Lobatera, La Grita y Bolívar (San Antonio). La Grita aspirada ser la Capital del Estado por esa trayectoria tan brillante y tan extensa que tenía desde su fundación el año 1576 por el Capitán Francisco de Cáceres. Pero la ciudad de San Cristóbal tenía una cosa para su progreso muy similar a la que ha tenido Colón durante toda su trayectoria, para destacarse y progresar en todo el Táchira y en Venezuela. La ciudad de San Cristóbal tenía su envidiable posición fotográfica que la convertía en una encrucijada de caminos y de vías para salir a Colombia, para salir a Maracaibo y para salir al extranjero, hacia los mercados de New York y Europa.

Esta misma posición privilegiada la tubo Los Llanos de San Juan, San Juan de los Llanos, San Juan de Lobatera o San Juan de Colón. Una encrucijada de caminos, primero entre San Cristóbal y el Puerto de las Guamas, como vía de paso indispensable. Después el 1º de enero de 1896, se inauguró el ferrocarril del Táchira que pronto se extendió hasta la estación de la Uracá y después a la Estación de cara e perro o Estación Táchira y Colón se hizo el centro que aglutinaba todos los viajeros, toda la mercancía, todo el café que salía del Táchira para ser embarcado por el ferrocarril hacia Maracaibo, Nueva York y especialmente para Hamburgo. Luego esta situación privilegiada hizo de Colón un gran imperio de riqueza. Después del ferrocarril tenemos la carretera transandina, realizada por el general Juan Vicente Gómez en 1925. Yo fui teniendo 9 años a Caracas por la carretera transandina de tierra, fueron 5 días. Esta era complementada por la carretera central del Táchira formando así una importante red de comunicación en las primeras décadas del siglo XX. En el año 54, 55 Pérez Jiménez hacia la carretera Panamericana que quitaría el paso por los páramos del Zumbador, la Negra y Mucuchíes llevándonos directamente a Caracas. Esa carretera Panamericana le siguió dando a Colon una importancia muy grande, la convirtió en vía de paso para Caracas. Como ven ustedes, todas esas cosas han hecho de Colón una importante localidad que ha aglutinado todos los pasos, todas las esperanzas, todos los anhelos y todas las riquezas del Táchira.

Estaba hablando del año 1856, cuando se creó la Provincia del Táchira. Vamos a focalizarnos en este año que representa parte de la mitad del siglo XIX del Estado Táchira. Ese año es sumamente importante porque hay un despertar muy grande en toda la colectividad tachirense. Hay un despertar político, económico, agrícola, industrial, educacional, siendo los factores que han llevado al Táchira al porte que hoy tiene.

Un despertar político porque se fundó la Provincia del Táchira con Don Pascual Casanova como primer Presidente. Porque se desarrolla el cantón de Lobatera que va adquiriendo una serie de funciones y de transformaciones con todos sus lugares aledaños, entre ellos San Juan de Colón, que después de muchas series de transformaciones jurisdiccionales y políticas llegará a ser la ciudad Capital del Distrito Ayacucho el 1º de marzo de 1884.

Pero en esta mitad del siglo XIX ocurre también un milagro en el Táchira. En 1850 ya se dice que hay cierta riqueza cafetalera o que se ha empezado a explotar el café y el boom cafetalero es en el año de 1870 y 1880. El Táchira se puebla de sembradíos infinitos de café cuya explotación es importante rápidamente a Nueva York y a la ciudad de Hamburgo, Europa, especialmente productos de Alemania que llegan por nuestros puertos fluviales hasta el ferrocarril del Táchira y multiplican el comercio y la industria del Táchira. Colón es artífice de esa multiplicación de comercio nacional e internacional.

En ese despertar del siglo XIX, tenemos que hay también un despertar demográfico que hicieron los inmigrantes al Táchira, especialmente los inmigrantes Europeos y los inmigrantes que vinieron de otras regiones del país, como Maracaibo, Trujillo, Mérida y fundamentalmente de los llanos, quienes vinieron huyendo de la guerra federal y que hicieron cosas tan buenas en el Táchira como la fundación en el año 1878 de la compañía Petrolia, la primera compañía que explotó petróleo en Venezuela. Entre éstos inmigrantes debemos reconocer a los que vinieron de Francia, Alemania, España, Italia – especialmente de la Isla de Elba- y de otros lugares de Europa. Al referirme a estos inmigrantes italianos debe citar a apellidos muy conocidos aquí en Colón como los Pagnini, Paolini, Anselmo, Muraciolo, Esperandío, Cegnini, Guglielmi, Giusti.

Pero dentro de todo esta gran constelación resalta un gran personaje, importantísimo para la vida del Táchira por ser quien desarrolló esta parte del norte del Estado y el que le dio la vida a Colón, si a ver vamos, el porte comunitario, distinguido, social, económico y ambicioso que hoy tiene. Este señor tan importante en la inmigración Tachirense es Don Gerardo Rivas Berti, individuo para con quien Colón nunca tendrá tributo de agradecimiento suficiente porque tanto Colón como el Táchira recibieron inefables beneficios de este magnifico ciudadano.

En San Cristóbal florecieron las casas alemanas entre ellas la casa Steinvorth, la Casa Van Dissel, la Casa Brever Möller y la Casa Anderson Möller. Estos señores alemanes fueron muy importantes porque eran quienes le daban dinero a los campesinos para que pudieran cultivar sus fundos, sus conucos, sus haciendas, es decir para que produjeran café. Ellos con las cosechas pagaban sus préstamos, los alemanes recibían el café y lo importaban a Europeas por Hamburgo y de las casas de Hamburgo traían mercancías lujosas al Táchira. Las personas de edad o quienes conserven antigüedades en sus casas, se darán cuenta de las porcelanas finísimas, de las lámparas, de los utensilios domésticos lujosos, de las copas y vajillas alemanas que se importaban en esas décadas. Eran verdaderas reliquias, verdaderas joyas las que se importaban.

Al lado de esa inmigración Europea hubo una inmigración venezolana muy importante. Por ejemplo, de Maracaibo vino Don Arístides Garbiras y el Pbro. Dr. Manuel María Lizardo que fue presidente del Concejo Municipal de San Cristóbal en el año 1870 y que fueron hombres que hicieron una gran obra comunitaria. De Trujillo vino Don Jesús Contreras, hombre muy emparentado con la política, era liberal y fue el que decreto la federación en el Táchira en la Grita el 10 de Mayo de 1863. y dentro de ésta inmigración tenemos que referirnos a la inmigración de Los Llanos. De allá vino Don Manuel Antonio Pulido Pulido, José Antonio Baldo, Rafael María Maldonado, José Gregorio Villafañe y otros señores que fueron los fundadores de la Compañía La Petrolia y que hicieron desarrollar al Táchira industrialmente.

Y no nos debemos olvidar de la inmigración de la Nueva Granada, convertida en República de Colombia en el año 1863. La inmigración de la Nueva Granada nos dio verdaderos maestros, aquí el Lic. Anderson habló de los maestros que había en el Municipio Ayacucho y de la evolución de las Escuelas Primarias durante el siglo XIX. Fue la misma evolución educativa que hubo en todo el Táchira especialmente en San Cristóbal. Pero estos señores inmigrantes de la Nueva Granada en esa mitad del siglo hicieron florecer la educación, porque, en lo que a San Cristóbal respecta, no solamente fundaron escuelas de educación primaria, sino que fundaron Institutos de educación secundaria como: el Colegio San Agustín, La Casa de educación del Táchira, El Colegio San Sebastián, el Colegio Provincial, el colegio del Castillo de 1861: todo lo cual terminó con la fundación, ya que en la época de Guzmán Blanco el 16 de abril de 1876 con el colegio Nacional de segunda Categoría, que es el antecedente del Liceo Simón Bolívar.

Como ven ustedes hubo una evolución cultural, una evolución educativa y así se fue el Táchira formando en el campo de la cultura. En el campo religioso el Táchira dependía de la Provincia de Mérida, pero hubo Obispos tan importantes en esa sede Episcopal, como Monseñor Juan Helario Bosset y Monseñor Antonio Ramón Silva, que crearon múltiples parroquias Eclesiásticas. Ellos fueron unos cultores de la Villa Religiosa y sembraron la semilla del Evangelio por toda esta tierra originando el florecimiento de múltiples parroquias, florecimiento que llegó a su apogeo el año 1922 cuando fue creada, un 12 de Octubre, la Diócesis de San Cristóbal con Monseñor Tomás Antonio SanMiguel como primer Obispo, que llegó el 25 de noviembre de 1923.

Después ha habido una serie de florecimientos en distintos campos, especialmente en el campo científico y hoy día el Táchira cuenta con infinidad de Institutos culturales y científicos. De ellos nos hablan las múltiples universidades que hay en el Táchira, las cuales tienen extensiones en distintos lugares de la República. Al hablar de la evolución científica les diré la evolución de la medicina. La medicina es una de las ciencias con mayor desarrollo en Venezuela y en el Táchira, donde se están haciendo infinidad de operaciones como de corazón abierto. Y al hablar de la medicina no puede callar el nombre de una figura esplendente, nativa de aquí de Colón, punto de referencia en la medicina Tachirense, es la figura del Dr. Ernesto Segundo Paolini. Epónimo del Hospital principal del Municipio Ayacucho. Yo lo conocí y tuve el orgullo de ser su amigo, primero fui su súbdito en la unidad Sanitaria, el era mi jefe cuando yo era el jefe de Servicio de higiene mental, después fuimos colegas en la Academia de Medicina del Táchira, donde tenemos en sitio de honor su retrato.

Todo esto nos dice que la tierra del Municipio Ayacucho su capital San Juan de colón ha ido paralelamente al pulso cultural del Táchira que se ha desarrollado al compás de todas las más importantes iniciativas, que ha sido uno de los polos de desarrollo cultural del Táchira. Basta recordar una ves más al egregio Pedro Antonio Ríos Reina, uno de los fundadores de la Orquesta Sinfónica de Venezuela en el año 1930 y uno de sus presidentes en la década del 50 y del 60.

Uno se siente verdaderamente agradado al encontrarse en la ciudad de san Juan de Colón y a llevarse el sentimiento de que ha visitado uno de los puntos nucleares de la actividad comunitaria, de la cultura, del arte y de la vida política del Táchira.

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Discurso pronunciado el día 27 de Octubre de 2005 durante el acto central de jornadas de estudio con motivo del I Aniversario de la Biblioteca Pública Municipal Prof, Herlinda de Arias de San Juan de Colón, Estado Táchira.


20060310


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