20070328

SOBRE UN LIBRO DE UNAMUNO

Carlos Cruz Aceros.


«La poesía es la ilusión antes del conocimiento; la religiosidad, la ilusión después del conocimiento. La poesía y la religiosidad suprimen el vaudeville de la mundana sabiduría de vivir. Todo individuo que no vive o poética o religiosamente es tonto».

Kierkegaard.

Después de transcurrido casi un siglo, sobrecoge y embarga el ánimo la actualidad de esa colección de ensayos que constituyen Del sentimiento trágico de la vida, terminada de escribir por Unamuno en 1912. En un tiempo como el nuestro, dominado por una racionalidad destructiva, definido como tanatocrático por algún autor, en el que el impulso de poderes abstractos tratan de borrar toda huella de humanidad verdadera y toda esperanza, cobran vigencia y apasionada fuerza los escritos de un .hombre que se atrevió, con sinceridad desbordante, no sólo a ahondar en el pozo ilimitado de su individualidad singularísima, sino también a levantar su voz contra aquello que más detestaba: lo deshumano, la carencia de divinidad en el hombre, ya que Dios y el hombre se necesitan, se apoyan y se complementan mutuamente en el sentimiento-pensamiento unamunianos.

Su dura invectiva contra todo tipo de filosofía racionalista, se nos aparece desde el comienzo mismo de su libro: él no nos habla ni se dirige a un hombre abstracto, ideal e irreal, sino del y al hombre concreto, al «hombre de carne y hueso, el que nace, sufre y muere — sobre todo, muere — ; el que come, y bebe, y juega, y duerme, y piensa, y quiere; el hombre que se va y a quien se oye, el hermano, el verdadero hermano».

Muchas han sido las necedades y tópicos que sobre Unamuno se han vertido, posiblemente sin haberlo leído nunca directamente. Él mismo nos recuerda que mientras la derecha conservadora lo descalificaba por heterodoxo y por crear un clima de inquietud espiritual innecesaria entre jóvenes y viejos, la izquierda tradicional lo acusaba de servir a una obra de reacción católica. En verdad, sus escritos trascienden los estancos propios de la política. La que no acierta a comprender, puesto que no siente — tan sólo comprendemos aquello que sentimos; el sentimiento es condición del pensamiento.

Desesperado intento por dar respuesta a la única pregunta que le parecía importante: ¿Para

qué el hombre? Porque, frente a quienes hacen del «cómo» y del «por qué» el interrogante capital, la acuciante preocupación de Unamuno tenía principalmente que ver con el sentido de finalidad, con lo teleológico humano.

¿Para qué el hombre, si algún día hemos de morirnos del todo? Lo inaceptable de este planteamiento, el de la muerte total y desnuda, se sustenta en Unamuno en el hecho de que, como él descubre, lo que más singularmente caracteriza al hombre es su anhelo, su «hambre de inmortalidad»: «Quedémonos ahora en esta vehemente sospecha de que el ansia de no morir, el hambre de inmortalidad personal, el conato con que tendemos a persistir indefinidamente en nuestro ser propio, y que es, según el trágico judío (Spinoza), nuestra misma esencia, eso es la base efectiva de todo conocer y el íntimo punto de partida personal de toda filosofía humana, fraguada por un hombre y para hombres».

Pero no se trata aquí, como vemos, de una inmortalidad abstracta, como aquella que está contenida en la filosofía de Hegel —tan lúcida y ardientemente combatida por Kierkegaard: «Cuando se considera un pensador abstracto que no quiere poner en claro y confesar la relación que hay entre su pensamiento abstracto y el hecho de que él sea existente, nos produce, por excelente y distinguido que sea, una impresión cómica, porque corre el riesgo de dejar de ser hombre»- de una inmortalidad concreta, en la que tanto el alma como el cuerpo -¿qué es un alma sin su cuerpo?-, yo mismo tal y como soy ahora en esta mi existencia terrena, pueda vivir siempre.

Es esta creencia, esta fe en la inmortalidad del alma, la que nos lleva a creer en Dios. Consignemos, sin embargo, que, en Unamuno, «la fe más robusta se basa en incertidumbre» -extraordinaria paradoja que halla su sentido en la paradoja misma que es la condición humana: «La fe es el poder creador del hombre... Y si es la fe la sustancia de la esperanza, esta es, a su vez, la forma de la fe... La fe es, fe en la esperanza; creemos lo que esperamos».

Entonces, ¿qué es aquello que esperamos? Esperamos a Dios, y la vida futura con Él. Pero precisamente en este asunto, Dios, se nos revela Unamuno en toda su grandiosidad, en toda su tragedia poética y religiosa. Contra el Dios aristotélico, contra el Dios del racionalismo deísta –ens realissimum, ens summum, primum movens-, el Dios-Idea, el Dios lógico, el Ser Supremo de la filosofía teológica, (lanzado) Unamuno a luchar, cual caballero andante, desde lo más hondo de sus entrañas. ¿Qué es eso de que Dios puede ser comprendido racionalmente?, ¿qué es eso de que haya unas pruebas lógicas sobre la existencia de Dios, como pretendiera el escolasticismo tomista? Ese Dios al que se llega desde la razón y no desde la vida, es una idea de Dios, es un fantasma, es algo muerto. En el Dios que cree Unamuno -y tan sólo existe aquello que creemos y en que esperamos- es un Dios íntimo y personal, Dios como Conciencia del Universo -porque el hombre es sobre todo eso, conciencia-, Dios como voluntad, Dios como necesitante del hombre, sufriente -sólo si hay dolor hay existencia-. Dios sin el hombre no es nada. Este Dios vivo, religiosamente sentido y esperado, hecho a imagen y semejanza del hombre, no puede avenirse con la razón, que en gran parte mata la vida: «Toda posición de acuerdo y armonía persistentes entre la razón y la vida, entre la filosofía y la religión, se hace imposible. Y la trágica historia del pensamiento humano no es sino la de una lucha entre la razón y la vida, aquella empeñada en racionalizar a esta, haciéndola que se resigne a lo inevitable, a la mortalidad; y esta, la vida, empeñada en vitalizar a la razón obligándola a que sirva de apoyo a sus anhelos vitales. Y esta es la historia de la filosofía, inseparable de la historia de la religión».

Y este Dios-Persona, enemigo de la soledad, a partir del cual el «yo» se transmuta en «nosotros», presenta como atributo más distintivo el de que ama. Recordemos la frase de Roberto Browning: «Me atreveré a decir que el gusano que ama en su terrón sería más divino que un dios sin amor entre sus mundos».

El hombre no es solamente un ser sentimental, sino también contradictorio. Y la contradicción, la asume Unamuno con todas sus consecuencias. No podríamos dejar de imaginarnos cómo sería nuestra existencia más allá de la muerte, bajo qué y en qué forma viviríamos. Cuando Pablo de Tarso nos habla de una apocatástasis final, es decir, de la reducción última de todo a conciencia, que seamos todos en Dios y Dios sea todo en todos, a Unamuno le vienen serías dudas sobre una tal conciencia infinita: ¿cuál sería entonces su contenido?, ¿de qué sería conciencia esa conciencia infinita que lo abarcase todo? prefiere imaginarse ese estado apocatástico como no cumplido nunca resueltamente, ya que de lo contrario moriría nuestra esperanza: «¿No será más bien eso de la apocatástasis, de la vuelta de todo a Dios, un término ideal a que sin cesar nos acercamos sin haber nunca llegar a él, y unos a más ligero pasos que otros? ¿No será la absoluta y perfecta felicidad eterna una eterna esperanza que, de realizarse, moriría? ¿Se puede ser feliz sin esperanza? Y no cabe esperar ya una vez realizada la posesión, porque esta mata la esperanza, el ansia. ¿No es la eterna felicidad una eterna esperanza, con su núcleo eterno de pesar para que la dicha no se suma en la nada...? La eternidad, como un eterno presente, sin recuerdo y sin esperanza, es la muerte». La irresolubilidad de semejante problemática tiene mucho que ver con que ni siquiera estamos tratando un problema, ya que los problemas atañen al orden del análisis y del pensamiento, y esto que nos planteamos sólo al sentimiento pertenece.

Frente a la ciencia a secas, frente al progreso robotizante y gregario, asesino del sueño y de la vida —«la razón por sí sola mata, y la imaginación es la que da vida»—, bien haríamos en dirigir nuestra mirada hacia el Caballero de la Triste Figura, nuestro señor don Quijote, verdadero Cristo redivivo, que no peleó por ideas, sino por espíritus, que supo vencer poniéndose en ridículo y siendo burlado, hijo como era del sentimiento trágico de la vida; de ahí su agonía (lucha) incesante, de ahí su muerte trágica, que cómica. Pero hay un don Quijote vivo en nosotros, que se perpetúa: «Y os diré que se ha dejado a sí mismo, y que un hombre, un hombre vivo y eterno, vale por todas las teorías y todas las filosofías».

Al terminar la lectura, en el vibrante y, a la vez sereno escenario que proporciona la orilla del río de estos ensayos, me resonaron en los oídos y en el alma aquellas palabras finales que Unamuno dirige al lector: « ¡Y Dios no te dé paz y sí gloria!

20070327

PROPUESTA DE COMODATO ANTIGUA SEDE DEL BANCO ANDINO, SAN JUAN DE COLÓN ESTADO TÁCHIRA, PARA EL DESARROLLO DEL PROYECTO “RESCATE DEL PATRIMONIO ARTÍSTICO, HISTÓRICO YCULTURAL DE LA REGIÓN”.


El amplio desarrollo alcanzado por el movimiento artístico cultural de San Juan de Colón ha hecho de nuestro pueblo el centro de un fenómeno que en muy pocas grandes ciudades del país, se puede encontrar con tanta intensidad. Han sido muchos los logros alcanzados, pero aun son muchos también los objetivos y metas que faltan por conquistar. Uno de ellos se refiere a la obtención de un espacio propio para el desarrollo de una serie de actividades orientadas al rescate y conservación de nuestro patrimonio.

Por todo esto La Fundación Galería de Arte El Punto, que es otra cosa que la Institución que agrupa y organiza a un grupo importante de artistas plásticos, cultores e intelectuales colonenses, ha desarrollado un proyecto tendiente a la consolidación de un espacio permanente para el rescate, promoción, difusión, estudio y conservación del patrimonio artístico histórico y cultural del Municipio, la región y el país. Un espacio orientado por los mismos artistas y cuya naturaleza fundamental la convierte en punto de referencia del quehacer cultural.

Y es que precisamente una de las grandes limitantes del movimiento cultural es la falta de espacios para el cabal desarrollo de las actividades culturales. Hoy en día el asa de la cultura se encuentra prácticamente repleta de agrupaciones culturales que en ella se forman y crecen. Pero la naturaleza fundamental de esta institución es la de ser un centro formador de jóvenes y alumnos en las distintas disciplinas de las artes. Instituciones que allí hacen vida requieren de otros espacios para el desarrollo de sus actividades y para así permitir el desarrollo de un proyecto educativo – cultural en la institución que abra nuevas cátedras, diversifique la oferta cultural, ofrezca un programa de formación continuo con cierta acreditación académica y en definitiva formen las nuevas generaciones de artistas, cultores y continuadores de la cultura colonense.

La orquesta sinfónica núcleo San Juan de Colón requiere de una sede idónea para la naturaleza de su extraordinaria labor musical. Las agrupaciones de teatro y danza necesitan de un teatro adecuado en capacidad, logística y estructura para el desarrollo de sus proyectos. De

hecho el teatro Municipal es una necesidad sentida para todo el Municipio, hoy sólo nos queda el recuerdo del cine Colón transformado en un salón de usos múltiples y la posibilidad cierta de rescatar el antiguo teatro Ayacucho, convertido en una Iglesia Evangélica pero rescatable aún con un poco de voluntad comunitaria de los colonenses que realmente sientan su pueblo.

Pero paralelamente a esto hay toda otra serie de actividades culturales, que desde hace años viene motorizando la Fundación Galería de Arte El Punto, que requiere de una sede para su desarrollo. Estas actividades con amplio componente educativo y pedagógico busca la integración de las instituciones educativas y la comunidad en general hacia el rescate, promoción, difusión, estudio y conservación del patrimonio artístico, histórico y cultural.

Esta sede a la que hacemos referencia es la antigua casona que alojó al Banco Andino, ubicada en la carrera 4 con calle 13 esquina, a un costado de la Plaza Bolívar de San Juan de Colón.

Motivación

La idea de utilizar la antigua sede del Banco Andino de San Juan de Colón, Estado Táchira, como un gran centro cultural e histórico, es una respuesta a la sentida necesidad de agrupar y fortalecer el trabajo creador del movimiento cultural colonense, así como proyectarlo hacia las comunidades de la región, el país y el exterior. Estos espacios, por su ubicación y significación patrimonial e histórica, resultan idóneos para continuar desarrollando, con un mayor énfasis, una serie de estrategias educativas de tipo cultural y de rescate de la memoria, identidad y sentido de pertenencia socio – histórico de la comunidad en general, las instituciones educativas y las nuevas generaciones de artistas populares, culturales y estudiosos comprometidos en la construcción de un nuevo país.

La obtención de este espacio ubicado en la calle 3 con carrera 4 esquina, San Juan de Colón Edo. Táchira, permitirá continuar desarrollando una serie de actividades dirigidas al desarrollo educativo y cultural de toda la región. Así ésta edificación se convertiría en centro de irradiación de cultura y concientizacion, orientada al rescate del protagonismo del pueblo como constructor de su propio destino.

La sede

La casa solicitada en comodato por parte de la Fundación Galería de Arte El Punto, fue construida después del terremoto de 1887 por los mismos constructores de la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles de La Grita. Su primer propietario fue el General Constantino Pérez quien la vende luego, hacia los años 40, a Esteban Gil Moreno quien se casaría con la hija de este Sra. Rosa Pérez de Gil.

Fallecido Esteban Gil, Rosa Pérez se traslada hacia San Cristóbal y la casa en cuestión es alquilada a abogados, médicos y docentes que trabajaron en San Juan de Colón. A la muerte de Rosa Pérez la casa es comprada por el Banco Andino.

Una vez liquidado el Banco esta propiedad pasa a manos de Fogade, quien es su actual propietario. Actualmente dicho inmueble se encuentra sin uso. Su ubicación y características lo hacen el sitio ideal para la implantación del proyecto cultural que se expone a continuación.

Descripción del Problema

San Juan de Colón la ciudad de las Palmeras, está ubicada al Noroccidente del Estado Táchira sobre una extensa meseta inclinada, siendo la capital del Municipio Ayacucho.

Existe vestigios que en la época precolombina estas tierras fueron asiento de una civilización de mediana cultura dedicada a la agricultura, la caza, la pesca y la recolección. Pero también desarrollaron notablemente la artesanía, la alfarería y las artes paleográficas. De esto quedan aun muchos testimonios hallados a lo largo del tiempo así como la gran cantidad de petroglifos esparcidos por el municipio que dan testimonio del número e importancia que tenía el doblamiento indígena de este territorio custodiado por el milenario y emblemático cerro "El Morrachón".

La tradición oral ha conservado los nombres de algunas parcialidades aborígenes que habitaron las tierras de lo que actualmente se conoce como Municipio Ayacucho, a la llegada de las huestes españolas. Entre otras se encuentran Teconequeas, Lorazas, Cacunabecas y los Guaramitos o Guaramito, que fueron reducidos y encomendados por Nicolás Palencia en 1951 según ordenes del Capitán Juan de Maldonado.

Para el año 1634 el Capitán General Juan de Pacheco Maldonado, Gobernador Provincial de Mérida, otorgó estas tierras en repartimiento a Rodrigo Sánchez de Parada, regidor perpetuo de San Cristóbal. Sin embargo y a pesar de estos datos, no existe la mención de un acto fundacional sobre este territorio conocido para entonces como “Sabana de San Juan” o “San Juan de los Llanos”. La formación de la célula poblacional que generó la vida de esta población surgió espontáneamente como resultado de la conjugación de factores humanos, geográficos, climatológicos e intereses agrícolas y pecuarios que también han determinado el crecimiento orgánico y efervescente a través de los siglos.

El 29 de Noviembre de 1831, la diputación Provincial de Mérida, acordó la erección de la población en Parroquia Civil, denominándose “San Juan de Lobatera”, infundiéndole vida propia, nombrando autoridades y delimitando su territorio. Desde el 1 de Marzo de 1884 es la capital del Municipio Ayacucho, cuando la Asamblea Constituyente del Gran Estado de Los Andes crea esta circunscripción.

Los pobladores de esta comarca siempre han tenido una atracción muy especial hacia las manifestaciones indígenas. Desde el antecedente indígena que deja testimoniada esa sensibilidad en artesanías, cerámicas, pequeñas esculturas y dibujos en cuevas y petroglifos, hasta la formación de un movimiento cultural fuerte en que hoy día grandes agrupaciones culturales dedicadas especialmente a la música. Para el año 1904 se crea de manera oficial la primera institución cultural, a pesar de estar funcionando con muchos años de anterioridad, la Banda Municipal Ayacucho.

Para esa misma época, en 1906, el periódico colonense "Ecos del Norte", señala la existencia de un taller de Artes Plásticas perteneciente a Salomón J. Peña quien ofrece sus servicios como paisajista, retratista muralista y tallador, contando para ello con la ayuda de un pequeño grupo de alumnos. Desde entonces la presencia de artistas plásticos fue una constante en el desarrollo de San Juan de Colón. Importantes iniciativas culturales se fueron gestando con el transcurrir del tiempo, destacándose la labor del Comité Pro-Cultural en la década de los 40 y que dio una referencia organizativa al arte y la cultura en todas sus manifestaciones.

Con la creación de la Casa de la Cultura Pedro Antonio Reina en los años 70, se le dio mucha importancia a la formación académica de los artistas plásticos. Otro importante impulso lo constituyó la Fundación de Artistas Colonenses, que en los 80 y 90 unificó y potenció las actividades culturales. Ante este crecimiento cultural reforzado con la presencia de artistas locales formados en la capital de la república, surge la necesidad de crear un espacio expositivo, formativo y potenciador de esta actividad en la región. Es así que nace la "Galería de Arte El Punto" el 22 de Julio de 1999.

Desde entonces ha venido realizando una importantísima labor en pro del conocimiento y proyección de nuestros artistas. Igualmente se ha consolidado como un espacio para el intercambio y la formación artístico -cultural. Con más de 35 exposiciones y una gran cantidad de actividades formativas y de difusión, la Fundación Galería de Arte el Punto viene trabajando, gracias al aporte desinteresado de artistas, cultores y personas sensible al hecho cultural, en la proyección de las Artes Plásticas en este rincón de Venezuela.

Son muchos los retos que hoy día ha asumido como propios la Fundación. Estos se orientan por la realización de acciones efectivas para la conservación, rescate y difusión del patrimonio histórico y cultural, que ante la indiferencia de personas e instituciones, poco a poco se ha venido destruyendo. La experiencia y trabajo de los miembros de la Fundación en el área se remonta a varios años, pero hoy día se requiere de un espacio propio para asumir de manera institucional este reto que responde a la creciente y urgente necesidad de salvaguardar, conservar y difundir nuestra memoria y nuestras raíces. De allí la necesidad de contar con un espacio como la antigua Casona sede del Banco Andino y hoy en día en propiedad de Fogade.

Objetivos

Objetivo General

Consolidar un espacio permanente para la difusión, promoción, estudio y conservación del patrimonio cultural, histórico y artístico del Municipio Ayacucho, de Estado Táchira y de los Andes venezolanos, con miras a su proyección dentro de las comunidades, así como a la formación integral de dichas comunidades al hecho cultural.

Objetivos Específicos

- Remodelación de los espacios internos.

- Consolidación del museo histórico – antropológico.

- Consolidación del espacio para la Galería de Arte El Punto.

-Realización de exposiciones permanentes, temporales e itinerantes de patrimonio, historia, cultura y artes plásticas.

-Organización de eventos, conferencias, talleres, jornadas de estudio y demás actividades que busquen mejorar el conocimiento y comprensión del hecho artístico, histórico, cultural y patrimonial.

- Creación de un fondo editorial para la publicación de catálogos, revistas y libros sobre los hechos estudiados y desarrollados por la institución.

- Creación de un centro de estudios sobre las áreas mencionadas.

- Integración de las instituciones educativas.

- Integración de la comunidad en general.

-Producción de material audiovisual.

Metas

Consolidación de la antigua casa del Banco Andino como sede de la Fundación Galería de Arte El Punto y del movimiento artístico cultural del Municipio Ayacucho.

- Consolidación como es espacio expositivo.

- Organización de exposición que se llevarán a otros espacios culturales dentro y fuera del país.

- Creación del espacio para el Museo Histórico – Antropológico del Municipio Ayacucho.

- Oficinas administrativas.

- Talleres para el desarrollo del trabajo creador de artistas colonenses.

Creación de la Biblioteca especializada en temas de historia local, cultura, artes y producción local.

- Crear un estudio permanente para la consulta de textos dirigidos a la comprensión e interpretación de los fenómenos histórico – sociales y culturales de la región, así como aquellos con temas de autores referentes a la realidad local y regional.

- Dicho espacio cuenta además con las siguientes características:

a) Fototeca: centro para el rescate, registro, conservación, clasificación y estudio del hecho fotográfico en el Municipio. Actualmente se cuenta con un patrimonio superior a las 210 imágenes de los siglos XIX y primera mitad del siglo XX. Igualmente se publicó, en el año 2006, el texto: “Crónica Visual del Táchira, Municipio Ayacucho”, del Lic. Anderson Jaimes R., y con el apoyo de la Fototeca del Táchira.

b) Hemeroteca: espacio para el rescate, registro, conservación, clasificación y consulta de las publicaciones periódicas, fuentes primarias de conocimientos sobre hechos y personajes más relevantes del desarrollo histórico regional y local. Ya se cuenta con una muestra significativa de este material que cubre desde los inicios del periodismo colonense (mediados del siglo XIX) hasta publicaciones actuales.

c) Mapoteca: espacio para el rescate, registro, conservación, clasificación y consulta del material cartográfico que permite el estudio y comprensión de la génesis y evolución del Municipio Ayacucho como una unidad geográfica, política y territorial.

Centro de Estudios histórico – culturales del Municipio Ayacucho.

- Consolidar un espacio permanente para el estudio, comprensión y enseñanza del fenómeno histórico – cultural de las comunidades locales y regionales.

- Realización de las jornadas anuales de Historia Local, de las que ya se han desarrollado tres (2005 – 2006 – 2007).

- Cursos, talleres, seminarios, conferencias, foros, encuentros con las comunidades e instituciones educativas dentro y fuera de la sede del movimiento.

- Publicación de la revista Sinopsis (trimestral) sobre estudios de estos temas, hecho por miembros del Centro de las Comunidades Municipales.

- Continuación de la emisión del programa radial dominical: El Punto Informativo por Sensacional 107.7 F.M.

- Continuación de la realización de producciones audiovisuales para el programa “Folklor, Cultura y Tradición” para la TV local “Ayacucho TV”.

Registro Patrimonial

- Registro, clasificación, conservación, difusión del patrimonio histórico cultural del Municipio Ayacucho.

- Desarrollo de estrategias de desarrollo social para las comunidades basadas en un turismo cultural entendido como herramienta estratégica de desarrollo comunitario.

Cinemateca

- Consolidación de un espacio (teatro de bolsillo) para la promoción, difusión, análisis y discusión de las obras, temas y contenidos de las producciones más significativas del cine nacional e internacional.

Taller literario.

- Consolidación de un espacio destinado a impulsar la creación, promoción y difusión de las manifestaciones literarias propias.

- Capacitación de escritores, poetas, docentes, estudiantes, versificadores y poetas populares.

- Rescate de la tradición oral.

- Recitales, eventos, foros, talleres.

- Visita a comunidades e instituciones educativas.

Fondo editorial.

- Creación de un fondo que permita la publicación de la Revista Sinopsis y una serie de publicaciones (libros, folletos, dossier, catálogos) producto de la dinámica del movimiento cultural colonense.

- Consolidación de las páginas Web: www.sinopsiscolon.blogspot.com; www.municipioayacucho.blogspot.com; www.galeríaelpunto.blogspot.com.

Consolidación de la antigua sede del Banco Andino de San Juan de Colón, como un espacio de encuentro comunitario, educativo y cultural.

- Visitas guiadas.

- Muestras y actividades de en Instituciones y comunidades.

- Asesorías de estudio e investigación.

- Producción de material audiovisual.

- Atención especial a comunidades e instituciones del área rural.

Justificación

El trabajo de la Galería ha sido exitoso, hoy día se han organizado más de 50 exposiciones en estos siete años donde desfilado los artistas más prometedores y de mayor proyección en la región así como importantísimas figuras de las artes venezolanas. Igualmente la Galería ha contribuido a la formación de nuevas generaciones de artistas y amante de la cultura mediante el apoyo de irrestrictos a los distintos talleres que se han venido dictando a los niños y jóvenes en la Casa de la Cultura de San Juan de Colón y en otras Comunidades del Municipio.

La Galería del Arte El Punto, ha logrado traer para la región importantes figuras de las artes que han tenido encuentro con artistas y comunidades contribuyendo con el enriquecimiento cultural de estos. Los talleres dictados por los docentes de la escuela de Arte Cristóbal Rojas, las charlas dictadas por distintos especialistas y críticos de arte, la realización de encuentros infantiles de arte plástica, los cursos dictados en escuelas y liceos, las visitas guiadas, son solo algunas de las actividades desarrolladas en estos seis años.

La difusión del hecho cultural ha sido otra de las preocupaciones de la Galería de Arte El Punto por tal motivo desde el mes de agosto del año 2002 publica un Boletín Mensual donde se da a conocer información de carácter Cultural así como reportajes, entrevistas crónicas y artículos referentes al hechos artístico de la región. Igualmente la Galería de Arte produce un espacio Radio Dominical a través de la Emisora 107.7 FM sensacional y contribuye en la realización del espacio Televisivo "Folklor, Cultura y Tradición", por la Televisora Comunitaria Ayacucho TV.

Con esta intensa actividad y con grandes expectativas para el futuro la Galería de Arte El Punto, tiene previsto para el próximo año continuar con los logros de sus objetivos de modo de contribuir con el desarrollo cultural de las comunidades de nuestra región.

Consideración de Impacto Cultural

La Galería de Arte El Punto, desde esta sede solicitada, se convierte en un espacio de irradiación cultural hacia la comunidad, por ser una forma de proyectar y considerar el movimiento cultural que se viene gestando en el Municipio Ayacucho del estado Táchira y por ser punto de encuentro y transformación entre los hacedores culturales de la región. Además éste espacio permite la confrontación del hecho cultural de otras partes del país permitiendo así un proceso de comunicación entre los artistas venezolanos.

La Galería de Arte El Punto produce una dinámica de difusión de bienes y servicio culturales, de manera tal que la comunidad valore adecuadamente la presencia y uso de los mismos, así como la necesidad de su rescate conservación, difusión y preservación.

Una adecuada valorización del hecho cultural se viene formando ya en las Instituciones educativas gracias al trabajo de la Galería. La preparación y la formación recibida por alumnos, docentes, artistas y comunidades en los talleres y cursos, están haciendo crecer una nueva mentalidad abierta hacia la cultura y el arte, contribuyendo así al fortalecimiento de las múltiples expresiones artísticas culturales y folklóricas de la región.

20070326

ARMANDO REVERÓN EN

Lic. Anderson Jaimes R.

Director Galería de Arte El Punto

Un hecho muy importante y trascendental para las artes venezolanas, se ha venido desarrollando en estos primeros meses del año 2007, aunque sin las repercusiones que debería tener. Desde el 11 de febrero y hasta el 16 de abril el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York exhibe una retrospectiva del artista venezolano Armando Reverón (1889 – 1954). Esta es la primera exposición integral de un artista venezolano y la cuarta en la historia del museo (MOMA, por sus siglas en inglés) de un pintor moderno latinoamericano. Antes que Reverón estuviera el mexicano Diego Rivera, el brasileño Cándido Portinari y el chileno Roberto Matta.

Jhon Elderfiel es un conocido historiador de arte estado unidense y es el curador jefe del departamento de pintura y escultura del MOMA, fue el encargado de instalar los 100 trabajos que constituyen esta exposición de Armando Reverón. Dichas obras están distribuidas en cuatro salas; en la primera la exposición empieza con una representación de cuatro piezas de su serie de trabajos azules que datan alrededor de 1920. Luego una importante selección de paisajes monocrómicos de alrededor de 1930. en la segunda sala se representa sus trabajos figurativos de los años treinta. En la sala 3 los años 40 se hacen presente a través de los paisajes, dibujos y pinturas de las muñecas, algunos autorretratos y otros objetos que datan del 40 al 50 y que rodearon al artista en el castillete.

Esta exposición significa la presentación en uno de los más grandes e históricos centros culturales del mundo, del pintor venezolano considerado como el iniciador y más importante representante del modernismo en el país, uno de los más notables maestros de Latinoamérica y el último artista moderno de occidente. De esta manera se esta asentando un reconocimiento crítico y académico de la obra de Reverón dentro del arte moderno. El venezolano Luís Pérez Oramas se estrena con esta retrospectiva como el amador de arte latinoamericano del MOMA, afirma que definitivamente Armando Reverón tendrá un espacio ganado entre los genios del arte de la primera mitad del siglo XX.

Armando Reverón

Armando Reverón nació en Caracas el 10 de mayo de 1889, a los pocos años de nacido fue dado en crianza por su madre a un matrimonio de la ciudad de Valencia, los Rodríguez Zocca, quienes se ocuparon de su primera educación. Su tío abuelo materno, Ricardo Montilla, quien habría estudiado en Nueva York, lo instruye en el dibujo al natural y despierta en él su vocación artística. En 1902 sufre la fiebre tifoidea. En 1904 vive con su madre, Dolores Travieso, en Caracas y en 1908 se suscribe en la Academia de Bellas Artes donde será alumno de Emilio Mauri, Antonio Herrera Toro y Pedo Zerpa. Comparte con César Prieto la misma casa de vecindad, estudia con Raúl Santana y Manuel Cabré haciendo amistad además con Antonio Edmundo Monsanto y César Prieto.

Para esta época Reverón pinta cuadros religiosos y naturalezas muertas, siguiendo el tenebrismo propio de fines de siglo y cuyo ejemplo seguía siendo Cristóbal Rojas. En 1909 al producirse la huelga contra Herrera Toro, Reverón viaja a Valencia y pinta a su hermana de crianza Josefina Rodríguez, regresando a la academia a presentar sus exámenes de fin de curso. En 1910 realiza su primer autorretrato y al siguiente año expone junto a Rafael Monasterios.

Por intercesión de su maestro Antonio Herrera Toro, Reverón logra un pequeña beca de la Municipalidad de Caracas y emprende viaje a España, se dirige a Barcelona en cuya escuela de Lonja lo espera su compañero Rafael Monasterios. Participan en una gira estudiantil hacia Segovia donde visitan al maestro Zuloaga en su taller. Debido a la estrechez económica regresa a Venezuela y tras la venta de una propiedad materna regresa a España. En Caracas los intelectuales y artistas se agrupan bajo el recién creado círculo de Bellas Artes que con el tiempo se convertirá en el principal renovador de la crítica de arte en el país.

En Madrid estudia en la academia de San Fernando; la capital española deja una huella profunda en su espíritu. El universo de Goya lo cautiva mientras sigue estudios de dibujo con Moreno Carbonero, maestro de Salvador Dalí y en el taller del maestro Muñoz de Grain. En 1914 Reverón viaja a Francia por invitación de Clotilde Pietro de Daudat, esposa del pintor Fournier. En París visita museos y se reúne con pintores venezolanos como Carlos Otero y Tito Salas. Regresa a Venezuela a mediados de 1915.

En Caracas se incorpora al trabajo del círculo de Bellas Artes, participa activamente en él hasta su dispersión en 1916 producto del allanamiento gomecista de su local de Paguita. En ese año pinta al aire libre sus primeros paisajes resueltos bajo la tonalidad azul. En ese año el pais recibe la visita de los artistas europeos el rumano Samys Mutzner y el ruso Nicolai Ferdinandov, el primero ligado al impresionismo y el segundo al simbolismo y Art Nouveav. De los dos es Ferdinandov quien congenia mejor con el temperamento neurótico de Reverón. En 1917 muere su hermana de crianza y toma la decisión de no volver a Valencia. Se instala provisionalmente en la Guaira donde da clases de dibujo. Durante unas fiestas de carnaval conoce y pinta por primera vez a Juanita Mota, en adelante su modelo e inseparable compañera. Reverón y Ferdinandov conviven un breve tiempo en punta de Mulatos cerca de Macuto. En 1918 se salva de la fiebre española.

Desde 1919 y hasta 1921 Reverón pinta alternativamente en Caracas y el Litoral muestra en el 19 algunas pinturas junto a Rafael Monasterios en la Academia de Bellas Artes. En 1920 vuelve a exponer junto a Monasterios, Ferdinandov, Federico Brandt y Antonio Edmundo Monsantos en la Universidad Central. En 1921 decide instalarse en el Litoral viviendo en un rancho de paja en el sector “Las quince letras”. Poco después de la partida de Ferdinandov a Curazao, Reverón se muda y comienza la construcción de “El Castillete”, que le servirá de morada el resto de su vida.

Esta decisión se encuentra ligada a un cambio de conducta y a una transformación de sus conceptos artísticos:

“Al adoptar hábitos primitivos desvinculado de la ciudad, Reverón pudo desarrollar una percepción más aguda de la naturaleza y esto lo llevó emplear un método de pintar, así como a adoptar procedimientos y materiales que se adecuaban a su afán de representar la atmósfera del paisaje bajo efectos del deslumbramiento producido por la luz directa del sol. Creó valores cromáticos e ideó nuevos soportes, utilizando elementos autóctonos” (Calzadilla, 1992).

Los temas también se van haciendo más exclusivos de su entorno, alternándose sin embargo, ente las marinas al aire libre y las figuras femeninas, siendo siempre la modelo Juanita. Dicha alternancia pervive a lo largo de su trayectoria y sólo se introducirán dos variantes: las escenas de trabajo del muelle y las muñecas.

Entre 1919 y 1924 su pintura se caracteriza por un predominio de las tonalidades azules, por ello el crítico Alfredo Boulton llamó a este periodo como “azul”, siguiendo el modelo adoptado para la pintura de Picasso. Pero hacia 1924 logra desprenderse de las viejas influencias aferrándose cada vez más a un estilo de vida primitiva.

Desde 1924 y 1932 se ubica su “época Blanca”, caracterizada por la eliminación gradual de los pigmentos de color y el empleo de figuras con base de temple preparadas por él mismo y trabajadas sobre soportes de coleto (Inciba, 1973). Busca así retratar sólo la luz integrando el soporte como color y como textura. Las imágenes de este periodo parecen producto del encandilamiento donde las figuras son silueteadas a la inversa, como un negativo, es decir que las pinceladas de luz son las determinantes en sus contornos (Esteva – Grillet, s.f.). en 1933 se le realiza un primer reconocimiento a su obra mediante la exposición en el Ateneo de Caracas y al año siguiente en la Galería Granoff de París. A comienzos de 1940 inicia su “período sepia” al que corresponde un conjunto de lienzos pintados en el litoral y en el puerto de la Guaira, caracterizados por los tonos marrones del soporte de coleto convertidos en el valor cromático más característico de la composición. Este período va a coincidir con una primera y honda crisis psicótica que ameritó atención médica psiquiátrica y su reclusión en el sanatorio San Jorge, del Dr. José María Báez Finol.

Recuperado de la crisis deja de pintar al natural y se refugia en un universo mágico entorno a objetos y muñecas creadas por él. Usa insistentemente su propia imagen, bautiza sus muñecas con nombres propios: Graciela, Isabelita, Niza; crea el rito de pintar amarrándose fuertemente la cintura, calentarlos músculos y taparse los oídos y utiliza a su mascota: el mono pancho, para llamar la atención de los turistas. Se origina así la última y delirante etapa expresionista y figurativa de su obra, caracterizada por el empleo de materiales dibujísticos, tizas, pasteles y creyón, así como la fantasía teatral que se tornaba incontrolable pero en el dibujo aspiraba la corrección académica. En 1942 la muerte de su madre lo introduce en un nuevo estado depresivo, disminuye su producción pero paulatinamente retoma la serie de los paisajes, portuarios. Cabré y Monsanto intervienen en 1945 a favor de su tratamiento psiquiátrico en vista de su deterioro físico y anímico.

La última etapa de Reverón iría desde 1945 hasta su muerte y puede ser vista como el progresivo descubrimiento de su valor por parte de la crítica y el público. En 1949 la juventud vanguardista le rinde homenaje mediante la exposición organizada por Alejandro Otero en el taller libre de arte. Pero en 1953 le sobreviene la última de sus crisis y es internado nuevamente en el sanatorio San Jorge en San Bernardino. Ese mismo le es conferido el premio nacional de pintura en el salón oficial. En el sanatorio realiza sus últimas obras al pastel cartón, retratos de pacientes y escenas interiores, trabajaba con esmero para una exposición en el Museo de Bellas Artes cuando le sobreviene la muerte el 18 de septiembre de 1954. Sus restos fueron velados en la sede del Museo de Bellas artes donde al siguiente año se inauguraría una retrospectiva con más de 400 obras.

La presencia de Reverón

El castillete de Reverón mantuvo hasta 1972, año de la muerte de Juanita, todo el ambiente diseñado por el artista; en 1974 se abre al público como museo hasta su desaparición en los desastres que sacudieron el Litoral en el año 2002. Sobre Reverón se ha realizado un sinnúmero de producciones bibliográficas en torno a su vida y a su obra. Alfredo Boulton ha sido su crítico más importante y sobre él emite el siguiente juicio.

“Dentro del momento plástico mundial que le tocó vivir y dentro de su determinada tendencia pictórica, su aporte es de mayor atrevimiento, de mayor osadía que de cualquier otro pintor venezolano anterior a él. En ese sentido se apartó de toda rutina, de todo comedimiento, de todo conformismo, y creó una expresión genuinamente propia que a veces recuerda vagamente –casi parecería involuntario- alguna época de un impresionista de un francés y llega hasta traernos a la mente el cromatismo y soltura de rasgos de cierto pintor inglés del siglo XIX. La teoría creada por él está basada en un fundamento distinto al de los ostentados por Monet, Sisley o el propio Turner. Para Reverón el cromatismo del paisaje a veces es de importancia relativa y lo que sólo vale es el color de la luz y de sus efectos; de sus juegos. El problema luz – color tan unido y ligado en otros, en Reverón es analizado, estudiado y resuelto separadamente, llegando a la conclusión que tan sólo hay un color determinante que guía y dirige a los otros –como a través de un prisma- y es el que determina y resuelve la tonalidad y el juego de los valores”. (Boulton, 1979).

Por su parte el crítico y novelista cubano Alejo Carpentier había escrito:

“Armando Reverón solía conducirnos a su mundo propio, a su metodología creada con elementos humildes, cotidianos (salvo en la etapa reciente, en que mostraba cardenales escuchando música de cámara; evocación de un pasado fantasmal, tan presente, sin embargo como sus paisajes y desnudos de otros años) a los que transfiguraba con una visión solar, americana, de todo lo existente. Los cuadros de Reverón siguen vivos en nuestra retina. Son mujeres de ocre, misteriosas, inquietantes como criaturas de noche sorprendidas por el gallo mañanero, disipador de sortilegios; sus costas de Venezuela, reducidas a deslumbrantes armonías de blancos; sus talleres habitados por una humanidad reducida a sus valores de claridad y de sombra, son la obra de un gran pintor, creador de mitos, constructor de un mundo plástico que le pertenecía por entero y entrará a formar parte de la gran tradición plástica venezolana (Inciba, 1973).

Varios cineastas, en diferentes oportunidades filmaron a Reverón ya sea en su proceso de pintar o en su documento humano: Edgar Anzola, Roberto de Lucca, Margot Benacerraf, Carlos Augusto León, Bolívar Film, Ángel Hurtado, Carlos Contramaestre, Diego Rizquez, Joseph Fabry. Además su obra y figura ha inspirado espectáculos musicales y teatrales, existe además un importante archivo de imágenes captadas por Boulton y Victoriano Ríos. En definitiva su vida consagrada al arte lo han hecho el artista venezolano más emblemático, de hecho la fecha de su nacimiento es celebrada como el Día del Artista Plástico Venezolano.

“Reverón radicaliza los postulados post impresionistas y ejecuta un código plástico absolutamente original. Reverón cambia de estilo, dramatiza el paisaje, hace de su entorno y de su cuerpo parte de su obra, incursiona en la escultura por medio de un material blando como textil con una serie de muñecas, con lo que ampliaba la noción del creador a límites desconocidos, a formulaciones que sus coterráneos asimilaban con suma dificultad. Con sus autorretratos hizo de su rostro una de las mitologías de la pintura venezolana… Reverón establece un lenguaje plástico personal con lo que libra al arte de toda inmediatez… Reverón reafirma constantemente la conciencia de libertad que es el primer distintivo del arte contemporáneo”. (Palenzuela, 2001).

Boulton, Alfredo (1979) Reverón, Ed. Macanao, Caracas.

Calzadilla, Juan (1992) “Armando Reverón”. En: Diccionario de Historia de Venezuela. Fundación Polar, Caracas.

Esteva – Grillet, Roldán (s/f) Siete Artistas venezolanos del siglo XX. Museo de Arte Moderno de Mérida, Mérida.

Inciba (1973). Diccionario de artes Plásticas en Venezuela, Armitano Editores, Caracas.

Museo de Arte Contemporáneo (1989). Reverón en cien años de pintura, Guía de estudio Nº 89, Macsi, Caracas.

Palenzuela, Juan C. (2001). El arte en Venezuela 1818 – 1958, Fundación Banco Industrial de Venezuela, Caracas.

Pérez Oramas, Luís. (1997). Mirar furtivo, Conac, Caracas.