20060320

SAN JUAN DE COLÓN EN SUS 174 AÑOS DE VIDA MUNICIPAL

Hernán J. Ramírez

Clara, hospitalaria y con los brazos abiertos la Ciudad de las Palmeras celebró los 174 años de su Erección Civil ocurrida el 29 de Noviembre de 1831.

De la Fundación no tenemos actas pero mucho antes de 1831 ya existía una Aldea levantada con el esfuerzo de gente venida de Lobatera a instalar sobre ésta meseta inclinada pequeños fondos para la cría de ganados menores, y la siembra de productos agrícolas. Después del terremoto de 1849 se trazan las pocas calles y carreras que darán forma urbana a la naciente población, se miden los terrenos para la Plaza Central y para la futura Iglesia.

Sabemos que ciudad y urbe no era para los antiguos palabras sinónimas. Pues la ciudad era la asociación política y religiosa de la familia y las tribus y la urbe era el sitio y el santuario de esa asociación. Un ejemplo es Troya que sucumbió como urbe pero no la ciudad troyana que huye con sus Dioses a través del mar para aposentarse en la Grecia antigua.

Es para 1874 cuando nuestra ciudad viene a tener régimen municipal con Gerardo Rivas Berti como primer Presidente del Concejo de la localidad. Más tarde con el terremoto de 1875 ocurrido el 18 de mayo destruye el pequeño poblado dejando a su paso muerte y desolación, por ello se inicia su reconstrucción y para el año de 1885 se construye el primer acueducto de la ciudad, tomado una afluente de la quebrada la San Juana a la altura del Sector Sima Sima la cual es conducida por tomas de agua que bajan por el centro de las calles 2,4 y 5, calles que serán empedradas posteriormente.

Entre los ritos de la fundación de las ciudades existe uno que no debía haberse practicado en esta ciudad, aquel en el que el conquistador planta un madero y con tres golpes de espada toma posesión de la tierra frente a testigos que van a ser los pobladores.

Es por ello que en 1892 José Dolores Roa siembra un Samán en la plaza central mediante acto protocolar como símbolo posterior a la fundación que no conocemos y es en ésta plaza donde se va a desarrollar parte de la vida cotidiana de los colonenses.

Allí se instala el campo de entrenamiento la guarnición del ejército llegada a ésta ciudad en 1901.

Es donde Tiburcio Medina inicia la actividad del mercado público que funcionará hasta el año de 1967, allí se realizan las corridas de toros en honor al santo Patrono, la Elección de Reinas de ferias, carnaval y del comité Pro – cultura, y es bajo el Samán donde Juan Esteban Vanegas instala el primer equipo de transmisión para perifonear diariamente noticias sobre fallecimientos, acontecimientos en la ciudad y complacencias musicales, es el sitio de la retreta los días domingos a cargo de la Banda Municipal Ayacucho.

Los ciudadanos antiguos, mantenían su seguridad colectiva frente al ataque enemigo, con las murallas que la rodeaban y en nuestra ciudad en 1821, las fuerzas republicanas instalan un campamento militar ante la posible invasión de las fuerzas realistas que podían ingresar desde el Estado Zulia y es lo que se conoció como el Puesto del Vigía.

En 1892 el 29 de marzo ocurre el acontecimiento mas trascendental de nuestra ciudad, La Batalla del topón entre las fuerzas gubernamentales dirigidas por el Gran Cipriano Castro y las fuerzas revolucionarias enviadas desde Trujillo por el general Juan Araujo (el León de la Sierra).

Pero nuestra ciudad en su avance continua su crecimiento, hecho por el hombre y para el hombre y en 1908 se construye el primer matadero municipal en la calle 8. Para 1909 se construye el primer hospital de caridad por iniciativa de Don Numa Chacón bajo recolecta pública y con la donación de un terreno ubicado en la calle 1 con carrera 6 por parte de Don Ernesto Croce. Ese mismo año el general Régulo Leonidas Olivares envía desde Maracaibo la primera Imprenta a esta ciudad donde el Bachiller José María Costa publica el Periódico El Precursor.

En 1913 se termina el frontis de la iglesia de San Juan de Juan Bautista bajo la dirección del Arquitecto – Poeta caraqueño Rafael Seijas Cook. En 1914 se termina de construir la Capilla del Cementerio Municipal mediante la Junta Pro – Construcción dirigida por el Pbro. Juan de la Rosa Zambrano, José Ceferino Chacón y Cozme Márquez.

Pero la ciudad debe progresar en otros aspectos y en la parte educativa a finales del siglo XIX surgen instituciones como la Escuela Santa Teresa, dirigida por la señorita Eraclia Vivas.

La escuela Bolívar en la calle 4 con carrera 4 dirigida por el Br. Francisco de Paula Reina.

La escuela Corazón de María dirigida por la señorita Amelia Giusti. En 1916 se crean la escuela Federal Ayacucho para señoritas dirigida por Regina Mújica de Velásquez y la escuela Federal Junín para varones que posteriormente se llamará Samuel Darío Maldonado dirigida por Ramón Velásquez (padre).

También se funda el Colegio Sucre el 4 de febrero de 1925 por el Pbro. José Edmundo Vivas Arellano.

En ésta ciudad la población convive en armonía y en la década de los años 20 se crean clubes como: el Club 23 de Mayo, El Club Unión, El Club 19 de Diciembre, El Club Colón, el Centro Democrático fundado por Edmundo Pacheco y el Club Ayacucho fundado el 24 de Diciembre de 1952.

Las ciudades fundadas a orillas del mar o de un río navegable tienen salida directa para la comunicación, pero nuestra ciudad enclavada en la montaña tachirense requiere de un acceso a éstos sitios para la comunicación de personas y mercancías y por ello se constituye una junta de camino con Gerardo Rivas Berti como Presidente, José Trinidad Colmenares como Secretario y Antonio Semidey como Tesorero y con los fondos recabados entre el comercio local y San Cristóbal y el impuesto cobrado por el transporte de la sal y la harina se construye para 1888 el camino, que partiendo de la Plaza Colón hasta llegar al puerto de Guamas, en una longitud de 34 km., y 700 mtrs., y con el nuevo camino se incrementa el trafico de mercancías a través se arreos de mulas y el trafico de pasajeros de otras latitudes.

Con la inauguración del ferrocarril en 1895, se incrementa el comercio hasta la Estación La Uracá y por este pueblo para la primera dama de la República Doña Zoila de Castro en su viaje desde la ciudad de Cúcuta hasta Caracas en el año 1900 con la llegada del ferrocarril en 1913 en la estación Táchira se incrementa el comercio en nuestra ciudad, estableciéndose firmas comerciales como La Botica Ayacucho, en 1914 Alberto Labiosa y Cia. En 1900. Italo Paolini de Angeli en 1920, Rómulo Anselmo en 1908, Gabriel Casanova Vivas en 1920, La Fe de Dámaso Colmenares en la calle del comercio, Ernesto Croce, Rómulo Colmenares, La Esperanza de Carlos Pagnini carrera 10, Manuel Escalante en 1921, Brewer Moller y Cia. La Casa Ríos.

Con la construcción de la carretera central del Táchira durante el gobierno estadal del General Eustaquio Gómez, se abre un compás entre el comercio y el transporte automotor, surgen choferes con auto, camiones que emprenden sus viajes a San Félix, autos que se conoce porque se les pone un nombre de ellos. Recordamos el Gato Negro de Pedro Fajardo, el 5 de julio de Porfirio Arellano, El Siboney de Elvecio Morales, La Ballena Azul y la Flor de la Canela de Ulpiano Contreras, mi Delirio de el señor Pascual Campos, la Uva de Macario Chacón, la Campirona de Baltasar Durán, el Cupido de Pablo Emilio Aguaje, Col-ven de Don Carlos García, la Motonave de Eulogio Zambrano. En aquella época la ciudad ve surgir su pequeña industria.

La fábrica de espaguetis y refresco de colita de Don Héctor Giusti en la carrera 4, la Fábrica de espagueti de Don Antonio Paolini, las fábricas de Tabaco de Don Aquilino Rosales y de las hermanas Aparicio, la fábrica de soda salada de Don Rafael Paredes, la fábrica de aguardiente y alcohol absoluto del General Constantino Pérez, la Panadería La Fragancia de María Antonia Gonzáles en la calle 4, la Panadería La Roca de Ramón Escalante, la Panadería Táchira de Víctor Cárdenas en la carrera 5, la fábrica de Jabón de Abdón Parra en la calle 3 con carrera 7, la fábrica de empalmas de Antioquia en la calle 5, la Panadería de Don Antero Morales en la calle 4 con carrera 6.

La ciudad desde sus inicios crece con el esfuerzo de su primeros pobladores y para finales del siglo XIX, del viejo mundo llegan familias que se integran a nuestra población dentro de ellas se destacan apellidos como: Chososmo, Fossi, Paolini, Giusti, Anselmo, Mazzei, Labiosa, Richi, Croce, Celis, Guglielmi, Sergnini, Pagnini, Ayesterán, Corti, Yunkosa y Bellset.

Dentro del periodismo un colonense hijo de corzos se destaca como escritor y político es Juan Guglielmi hijo, quien escribió las novelas: Dos Hallazgos, Lessa patria y Andina. Publicado por la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses con el nombre de Novelas y también publica el periódico La Campana del Bosque.

Pero la ciudad es un hecho geográfico, es una forma de la tierra y hasta sus alimentos típicos, contribuyen a darle armonía propia, por ello recordamos la Chicha de pío Zambrano en la Plaza del Mercado, los pasteles y la chicha de Don Olimpo Figueroa y de su esposa Doña Alejandrina Medina en la calle 5 (El Mosquero).

Los pasteles y la chichita de Doña María Pacheco en la calle 4, las Hallacas y los bollos de Juanita Guillén en la carrera 5, el guarapo de piña de Pachito en la carrera, los dulces de hicaco de Doña Ramona Márquez y su hija Julita Anselmo Márquez en la carrera 6, los biscochuelos de Doña Laura Méndez de Maldonado en la Calle 4, las tortas de Otilia Chacón Araque en la calle 4 y las arepas de harina de Serrando Guerrero en la carrera 5.

En la farmacia los colonenses no se hacen esperar y elaboran productos como: la loción Venus contra la sarna de Don Olimpo Figueroa. El protector Sambir contra todo mal de Don Pablo Rangel y el Jarabe pectoral del Dr. Marcano que fabrica Don Esteban Gil Moreno. Hoy cuando la ciudad esta de aniversario recordamos personajes de acá como: El General Francisco Alvarado Arellano y el General David Olivares de la época de la Federación al General Régulo Leonidas Olivares de la Revolución Restauradora al científico Lacenio Guerrero, a los músicos Pedro Antonio Ríos Reina y Demóstenes Puche de la orquesta Sinfónica Venezuela.

A Alejandro Figueroa, Obispo de Guanare, a Antonio Arellano Durán, Obispo de Cojedes, a Enrique Zambrano primer ingeniero geólogo graduado en Francia, a Luís Humberto Otero, Presbítero quien bendijo el grupo Escolar en 1950 y sugirió el nombre de Francisco de Paula reina para esa Institución, a Ernesto Segundo Paolini, primer médico colonense graduado en Mérida, a Luís Hurtado Higuera, político y sindicalista, a Ramón José Velásquez Mujica, abogado, periodista, político y ex Presidente de la República, a Judith Vivas de Suárez, a Débora Medina Vivas, Luís Andrade y Abel Sánchez Quintero, educadores.

La ciudad tuvo aportes de los clubes, sitios de esparcimiento como:

El Royal Cine Colón, fundado en 1930 por los hermanos Esteban y Francisco Gil Moreno, en la calle 4 en la casa que fuera de Don Pompilio Dulcey. El teatro Ayacucho, fundado en 1932 por Don Esteban Gil Moreno en la calle 4, el Cine Astral fundado por José Salas, el Cine América fundado por Eladio Díaz, el Cine Parroquial fundado por el Pbro. Luís Ernesto García y el Teatro Colón fundado por la Familia López Ruiz.

En cuanto a servicios públicos Luís Bernal funda la Tamanaco, empresa que suministra luz eléctrica.

En 1940 se crea la empresa Eléctrica Lobacucho.

En 1937 bajo el Gobierno de Eleazar López Contreras se inaugura el segundo acueducto de la ciudad.

En 1942 se construye la red de cloacas de la ciudad y se asfalta la calle 4 y la calle El Mosquero.

Debemos recordar a hombres que forjaron porte de la vida de los colonenses los herreros Darío Casanova, Honorio Escobar, Pedro Monagas, José Gómez y a José Manuel Carrizosa.

Los sastres Luis Largo, Timoleón Carrillo, Froilán Durán y a Juan Eloy Contreras, loa barberos Pedro garcía, Rufo y Pedro Medina, Juan Chacón y Martiniano Pernía los dueños de la panadería, Don Cosme López de la Panadería Regional, Marco Aurelio Rodríguez de la Panadería Colón, Don Marcos Rosales de la Panadería Mario, los Farmaceutas Esteban Gil Moreno, Don Luís Ramírez y Ernesto Carradine de Phillip de la Botica Ayacucho.

A Rafael Anselmo de la Farmacia Colón, a los Dentistas Ramón Sánchez, Pedro Suárez Rangel, Efigenio Rodríguez y Fernando Rodríguez.

Comerciantes como:

Carlos Casanova Ramírez, Víctor Julio Prato, Emiliano Gómez, Marcos Sanabria, Modesto Casanova, Román Casanova Vivas, Ramón Casanova Morales, Leonidas Moreno, Juan Medina en el Topón, a Don Eustacio Corredor, Presidente del Concejo Municipal y fundador del Barrio Urdaneta, a Don Luciano Guerrero Director de la Banda Municipal Ayacucho, a Brinolfo Jaimes Torres Profesor y Director de la Escuela Urdaneta, a Camilo Prada profesor y corista de la Iglesia, a Duillo Paolini Andrade escritor, a José Ceferino Chacón promotor de la Estatua Ecuestre de sucre y la estatua de Francisco de Paula Reina, a Seleucio Segundo Maldonado, iniciador del Comité Pro – Cultura y el periódico El Colonense, al Capitán Rubén Darío Ramírez escritor del Libro El Colón Que Yo Viví, a mi amigo Flaminio Chacón síndico procurador en los años 50, al Pbro. Víctor Manuel Valecillos editor del libro Ciencias Naturales, al profesor Amador Gonzáles Rivero Director del Liceo Tulio Febres Cordero, a Tomás ángel Arquitecto, constructor de la Iglesia El Ángel de la Grita, a Luís Felipe Proto y Don Julio Ramírez promotores de las corridas de toros, a Miguel Ángel Casanova Guerrero, fundador de la Tipografía Las Palmeras, a Don Rodolfo Rivas carpintero y a Don Héctor Pernía el bodeguero más antiguo de nuestra ciudad.

Para este año 2005 la ciudad ha crecido en pro de sus habitantes y la ciudad se proyectó hacia el futuro con obras como el tramo de autopista San Cristóbal – La Fría, el Jardín Botánico, La Avenida El Almirante, el Terminal de pasajeros y el futuro mercado Municipal, nos quedan valores que dan identidad al gentilicio colonense. El Cerro Borrachón perenne vigilante de nuestra ciudad, la Piedra del Mapa, testimonio de culturas pre – hispánicas, las Palmeras cuyo nombre fue asignado a la ciudad por Juan Guglielmi, el Samán de la Plaza sembrado en 1892.

Vivimos en una ciudad con una riqueza arqueológica representada por sus petroglifos que conforman un parque arqueológico elaborado por tribus que dejaron nombres como: Lobaterita, Chirirí, Mocojum, Chinatos, Guaramito y otros.

Hemos visto caer bajo el pico y la pala las casas majestuosas. Hoy quedan algunas admirables como la de los Fossi en la calle 3, la de Don Aquilino Rosales en la carrera 5, la de la familia Casanova Araque en la calle 4, la de Don Ernesto Croce en la esquina de la calle 3 con carera 5, la de Don Manuel Camargo en la carrera 4, la de los Roa Medina en la calle 4.

Hoy en día cuando la ciudad cumple 174 años de vida civil solo me queda decirle a la ciudad de san Juan de colón y a sus habitantes “Feliz Cumpleaños”.

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Estudio presentado en el programa radial “El punto Informa” por Sensacional 107.7 de San Juan de Colón, el 04 de Diciembre de 2005.






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