20060401

Génesis y Desarrollo de los Estudios de Historia Local en el Municipio Ayacucho del Estado Táchira

Génesis y Desarrollo de los Estudios de Historia Local en el Municipio Ayacucho del Estado Táchira

Anderson Jaimes R.

Director Biblioteca Pública Municipal

INTRODUCCIÓN
La palabra historia proviene del término griego Lo t o p l que significa “conocimiento adquirido mediante investigación, información adquirida mediante búsqueda”. Este tipo de investigación, en la mayoría de los casos, se ha expresado a través de la narración o descripción de los datos obtenidos, lo que ha producido que el término haya venido significando una presentación dc hechos en forma ordenada y específicamente en orden cronológico.
Hoy en día la historia es considerada no sólo como una disciplina humanística, sino como una ciencia, debido al rigor metodológico con que aborda el objeto de su estudio. Es sin embargo hija de la filosofía puesto que la historia intenta dar respuesta a una de las grandes cuestiones filosóficas: ¿qué es el hombre? ¿Cuáles son las características de la condición humana?. Por eso la historia no constituye el simple relato del acontecer o de venir humano, sino también la explicación y comprensión conceptual o racional de ese devenir.
Todo lo histórico supone tres dimensiones fundamentales: el tiempo, el espacio y el ser humano protagonistas de sus acciones. Sin embargo este ser humano no es considerado como un ente aislado, sino que es visto como inmerso dentro de una sociedad, es entonces la vida del hombre en la sociedad. Esto significa que la historia se ocupa del devenir de la sociedad humana, del pasado y del presente, de todos los pueblos que viven en la tierra. Es la memoria colectiva, pero no como un relato, sino como un hecho problematizador; en otras palabras “la historia es la ciencia de los hombres en el tiempo”. (Bloch, 1972).
La historia entra aquí en una dimensión mucho más amplia de lo que la etimología de su palabra supone. Se convierte en un intento sistemático que busca explicar un proceso complejo total: el sentido, significado y finalidad última del hombre y el mundo, las leyes fundamentales que rigen su desarrollo histórico.
La investigación histórica es una actividad mucho más general que el estudio sistemático de las relaciones sociales, sin embargo la tendencia en los últimos siglos ha sido el tener en cuenta los aportes de las ciencias sociales de manera de incorporar criterios de la sociología, antropología, psicología, etc. Muchos autores consideran el estudio de la historia como punto de origen de las ciencias sociales legado irrenunciable para cualquier estudio serio.
En los últimos años la influencia de las ciencias sociales sobre el método de la historia ha dado origen a nuevas formas de enfocar y entender los estudios históricos. El concepto de cultura como idea analógica que abarca el comportamiento y los valores de un pueblo en tina época determinada, y de manera especial desde los aportes de la antropología cultural, han sido el paradigma más novedoso de estudios históricos.

INTERÉS HISTÓRICO POR LAS REGIONES VENEZOLANAS
La enseñanza de la historia ha sido una preocupación constante de todas las sociedades humanas ya que ésta es uno de los elementos fundamentales es su identidad. La historia es la forma espiritual en que una cultura se rinde cuenta de su pasado, comprende su presente y diseña su futuro
En Venezuela los estudios históricos puede remontarse al ciclo de la conquista y la colonia, donde se ubica un importante acervo de los primeros cronistas de tipo particular, como Castellanos, Aguado. Simón, Piedrahita, Oviedo, Baños, etc. De esta época son también las relaciones de tipo general indican los relatos de viajeros, los documentos de los propios conquistadores, como los Federman por ejemplo, las relaciones Qbandinas, las divulgaciones y estudios etnográficos y lingüísticos de los misioneros y las visitas e informes generales como los de Martín, Olavarriaga, Iturriaga, etc.
Durante los años iniciales de la República hubo un afán de hacer historia, pero siempre circunscrita dentro de as grandes hazañas de la epopeya emancipadora Se miró como paradigma del proceso formativo de la nación de lucha por la independencia guiada por el pensamiento de los héroes que condujeron la guerra, lo que seria la filosofía orientadora del proceso. De esta manera proviene la exaltación providencialista de los héroes, especialmente de la figura de Simón Bolívar en las obras de Yánez, Baralt, Juan Vicente González, Felipe Tcjera, Eduardo Blanco, Becerra, Felipe Larrazabal, Marco Antonio Saluzzo, etc. Se encuentra representado este carácter literario y polémico de la historiografía nacional
Con los estudios de Lisandro Alvarado viró hacia otra posición el abordaje de la historia, pues a partir de él la escuela positivista comienza a influir en la intelectualidad venezolana. Así comienza el estudio de la historia con criterios modernos, proyectando el análisis del pasado ya no como una disciplina literaria y filosófica, sino como un capitulo de las ciencias físicas y naturales. Mas que al relato se atendió al contenido positivo de los hechos
Bajo estos nuevos principios, se forjarían las obras Gil Fortoul, Pedro Manuel Arcaya, Angel Cesar Rivas y Laureano Vallenilla Lanz Estos serian los primeros que estudiarían la historia nacional bajo una revisión realista de los hechos.
A partir de estos estudios se forja la tesis según la cual “Sin el estudio constructivo de nuestro pasado español (Pasado nuestro, no de agentes peninsulares), jamás podría comprenderse el proceso de la república (lragorry, 1.985). Se gira la mirada hacia la colonia y héroe aborigen originándose importantes investigaciones como las de Tulio Pebres Cordero, Lino Duarte Level, Caracciolo Parra León. Rufino Blanco Fombona, Eloy G. González, Caracciolo Parra Pérez, Rafael Ramírez, Julio Febres Cordero, Hno. Nectario Maria y Miguel Acosta Saignes.
El progreso de los estudios históricos de Venezuela ha tenido una importante ayuda en la formación de museos y en el arreglo de los archivos históricos. A esta labor iniciada por Ernst y Aristóteles Rojas, debe añadírsele la labor de clasificación y catalogación realizada por la Academia de la Historia y el Archivo General de la Nación.
Igualmente
se han publicado por iniciativa oficial, grandes colecciones documentales, como las de Blanca y Azpúrua, Los Anales de Venezuela, las cartas del Libertador, las memorias de O’Leary, el archivo Miranda, archivo de Sucre, etc.
Todos estos hechos han originado que en los últimos anos se haya podido revisar con éxito el proceso histórico venezolano. A pesar de las diferencias doctrinarias que pueda existir en los historiadores contemporáneos, sus obras apuntan hacia estudios serios hechos sin prejuicio, ni silencios o tergiversaciones, interesadas por esto hoy se disfruta de prestigiosos obras con densidad y brillo
Dentro de este grupa se pueden nombrar estudiosos como: Augusto Mijares, Santiago Key Ayala, Arturo Uslar Pietri, Ramón Díaz Sánchez, Enrique Bernardo Núñez, Cristóbal L Mendoza, Mariano Picón Salas, Jesús Antonio Cova, Luís Beltrán Guerrero, Ambrosio Perera, Eduardo Arcila Farias, Juan Oropesa, Carlos Irazabal, Julio Febres Cordero, Mercedes Fermín, Héctor Parra Márquez, Castro Fulgencio López, Jesús Arocha Moreno, J A. Armas Chitty, Arellano Moreno, Rondón Márquez, José Nucete Sardi, Luís Acosta Rodríguez, Juan Liscano, Juan Saturno, Rafael Pinzón, Siso Martínez, Pedro José Muñoz, Fernando Carrasquel, Joaquín Gabaldon Márquez, Ismael Puerta Flores, Carlos Felipe Cardot, Polanco Martínez, Jiménez Landines. Mas recientes Tomas Polanco Alcántara, Guillermo Morón, Manuel Caballero, Ramón J. Velásquez, Lucas G. Castillo Lara, Hernán Gonzáles Oropeza, Diego Bautista Urbaneja, etc

De lo expuesto y en cuanto a su caracterología, la historia de nuestra historia podría enmarcarse en los siguientes ciclos: ciclos de la conquista y colonia, ciclo heroico y ciclo científico, cuyas realizaciones pudieran encuadrase así a) El estudio del hombre primitivo venezolano, b) la Historiografía como consulta documental, e) la revisión critica del proceso anterior a la independencia y la aplicación de ideas positivistas en la interpretación del hecho histórico venezolano, d) La publicación oficial de grandes colecciones documentales, e) las tentativas de organización archivística, f) el neo revisionismo contemporáneo” (Iragorry, 1985.)

Domínguez, Nicolás E. Navarro, Vicente Dávila, Luís Alberto Sucre, Héctor García Chuecos y otros. Estos buscaron la explicación del proceso histórico en hechos de cultura antes que en fórmulas deterministas.
Por otro lado los estudios etnográficos y etnológicos se inician con un interés hacia los factores humanos que se conjugaron para formar la sociedad colonial, español, indio y negro. En esta perspectiva se inscriben los trabajos de Gaspar Moreno, Ernst, Arístides Rojas, Rafael Maria Urrecheaga, Monseñor Jáuregui, etc. Estos trabajos han tenido grandes continuadores que se han interesado en el estudio ¡a alta del hombre aborigen, como: Lisandro Alvarado, Alfredo John, José Ignacio Lares, Tulio Febres Cordero, Julio C. Sa1as, Elias Toro, Amilcar Fonseca, Pedro Manuel Arcaya. Américo Briceño Valero, Samuel Darío Maldonado, Bartolomé Tavera Acosta, Abelardo Gorrochotegui, Rafael Requena, Luís R Gramas, Gilberto Antolinez, Walter Dupouy, Juan Liscano. Antonio Requena, Arturo Guevara, Julio López.

LA HISTORIA LOCAL COMO RUPTURA DEL CENTRALISMO TRADICIONAL
Desde los años setenta la necesidad de rescribir la historia nacional desde las realidades concretas de nuestros pueblos y regiones ha sido asumida por un grupo de historiadores venezolanos. Al regresar de sus estudios de post - Grado en el colegio de México, Arístides Medina Rubio, Germán Cardozo y Rutilio Noguera, se dedicaron a fomentar los estudios históricos de las localidades y regiones Venezolanas.
Bajo este impulso se dieron inicio a los encuentros profesionales donde historiadores de distintas Instituciones Universitarias y de investigación del país, se han reunido para presentar y discutir los avances de sus trabajos. Tales investigaciones tienen como norte fundamental “La erradicación del centralismo predominante en la historiografía tradicional Venezolana” (Páez, 1996).
El impulso en los estudios de la historia local y regional de Venezuela, fije mayor en la década de los ochenta. Se generó entonces un movimiento historiográfico que aun perdura. Dicho movimiento no pretende solo criticar las historias centralistas “negadora de los procesos históricos diferenciados de Las distintas regiones”, sino que continúa promoviendo los encuentros ya mencionados entre historiadores e interesados en historiar estos procesos. Además se ha preocupado por facilitar “la posibilidad de difundir los trabajos de investigación a través de publicaciones periódicas orientadas, fundamentalmente, a incrementar cualitativa y cuantitativamente la historiografía sobre hechos y aspectos de lo regional y local” (Medina. 1995).
En lo que respecta a los Andes Venezolanos, haciendo referencia a los estudios históricos académicos surgidos a raíz de este interés por lo local, en la Escuela de Historia de la Universidad de Los Andes ese movimiento estimuló aun más la labor que años antes venia desarrollando un reducido número de profesores. Así esta inquietud produjo la introducción en el pensum de cursos y seminarios conocimientos relacionados a la historia local y regional.
Otras razones que contribuyeron al afianzamiento de este interés fueron: la posibilidad de acceder a fuentes primarias, debido a la existencia en Mérida de varios archivos dedicados a resguardar y reconstruir la memoria historia de la región andina, las facilidades que supone la existencia de núcleos de la universidad en San Cristóbal y en Trujillo, y el apoyo biblio - hemerográfico de las bibliotecas de la Universidad de los Andes.
Además de los trabajos de carácter antropológico etnológico, arqueológicos, sociológicos, educativos, sociopolíticos, son comunes tanto en pre como en post grado. Además muchos aspectos geográficos, económicos, sociales, políticos, ideológicos, educativos, culturales, comunicacionales y jurídicos han sido expuestos desde una perspectiva histórica.
En sentido cronológico, el periodo pie hispánico ha sido objeto de tres tipos de estudios: a) los referidos al periodo de contacto con la cultura europea para conocer lo ocurrido con las culturas indígenas a partir de la conquista y colonización, b) los referidos al estudio de la reconstrucción cultural, donde se evidencia las relaciones entre el pasado y el presente, buscando el rescate de valores indígenas y su influencia en la sociedad campesina, e) los referidos al conocimiento de la antigüedad de la población andina en sus localidades (López, 1998).
Del periodo colonial los estudios se dirigen hacia aspectos como: el origen y evolución de pueblos, parroquias y ciudades; la organización de espacios y cambios políticos administrativos; acciones políticas y jurídicas del estado Español, población indígena; esclavitud, élites coloniales, etc. (López, 1.998).
Los periodos de los siglos XIX y XX han merecido poca atención, aunque se evidencia a partir de los primeros años del siglo XXI, un creciente interés por los mismos. Problemas como efectos de los gobiernos centrales, revoluciones y guerras civiles, transporte, economía, prensa, problemas religiosos, familiares, etc. han sido motivos de estudio.


LA HISTORIA LOCAL EN LA REGIÓN TACHIRENSE
Fuera del aspecto estrictamente universitario también abundan los estudios de carácter histórico local y regional. En el estado Táchira desde el año 1.961, cuando tuvo lugar la celebración del 4to centenario de la fundación de la ciudad de San Cristóbal, se operó un verdadero florecimiento de la historia local y regional tachirense.
Sin embargo este interés no es reciente, si no que desde hace muchísimo tiempo ha tenido cultores, preocupados por dar a conocer la evolución de un espacio geográfico alejado de los grandes centros urbanos y relegado a un segundo término por el centralismo caraqueño.
Producto de este aislamiento el tachirense tiene una identificación muy particular con su región, de allí que en las 6.688 unidades bibliográficas inventariadas por Horacio Cárdenas Becerra (1992), de Bibliografía regional en los siglos XIX y XX. el tema de la historia tenga un altísimo porcentaje de interés. Así se puede afirmar que el proceso de formación de la sociedad tachirense siempre estuvo marcado por una conciencia e interés en la historia propia Esto reforzó aun más la identidad regional o tachirense, amenaza solo desde hace pocas décadas.
Los libros y folletos editados durante el siglo XIX son en sí mismo fuentes de la historia regional y local. Informes de los gobernantes de la Provincia, informes municipales y algunas publicaciones que intentan historiar e interpretar la lucha política y guerrillero, constituyen en si mismas valiosas fuentes documentales historiográficas.
En los años de la Guerra Federal un conjunto de factores determina cambios fundamentales en la vida del Tachirense y abren la puerta del desarrollo económico y del progreso cultural de la región. E! capital Alemán convierte los bosques en cafetales creando una bonanza que atraería familias barinesas que huyen de la guerra. Así como la inmigración italiana y de la isla de Córcega; políticas, periodistas y educadores colombianos exiliados por la derrota liberal y la incorporación de muchos profesionales provenientes del Zulia, Mérida y Trujillo (Velásquez, 1998). Este cambio económico y social determina un desarrollo educativo, periodístico y cultural.
La significativa presencia nacional que el Táchira logra en el transcurso del siglo XX la presencia de Tachirense en la presidencia de la república, siete en total, trae como consecuencia el interés nacional por la región natal de los gobernantes. Así la historia tachirense se introduce dentro del interés y debate Nacional. Pero la participación tachirense no se limita solo a los altos rangos de la administración y el mundo militar, sino también al universo cultural.
Luís López Méndez Hevia, nativo de San Cristóbal, refleja en su obra el análisis histórico bajo la influencia del pensamiento positivo. Emilio Constantino Guerrero, jurista y poeta gritense, publicó obras eminentemente históricas, referidas a la Revolución Restauradora, sus protagonistas Pedro Maria Morantes “Pío Gil”, publica en Europa algunos ensayos historiográficos (Velásquez, 1 998)
Una nueva generación surge de los años diez: Amenodoro Rangel Lamus, Rafael Angarita Arvelo, Carlos Rangel Lamus, y. M. Avendaño Lozada, Vicente Elías Moncada, Femando Tamayo, Diana Martínez, Gustavo Ardila Bustamante, Juan Guglielmi (colonense), publican en revistas y periódicos, ensayos, cuentos y temas de la historia regional y local, si llegara una sistematización histórica propiamente dicha.
En 1.920 Samuel - Darío Maldonado, nativo de Ureña, publica “Tierra Nuestra” donde hace un análisis sobre el proceso histórico de la región.
Pero sin a lugar a dudas es la creación de la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses (BATT), la que ha dado un extraordinario aporte al conocimiento histórico, geográfico, económico, cultural, político y social del Estado Táchira. Creado en 1961, con motivo de los 400 años de la Fundación de San Cristóbal, es actualmente la Biblioteca Regional más importante y numerosa del país.
Dentro de ésta colección la investigación histórica, regional y local ha tenido un espacio sumamente privilegiado. Se debe destacar en primer lugar el trabajo histórico realizado por Lucas Guillermo Castillo Lara y reflejado en sus obras. Raíces pobladoras del Táchira, elementos historiales de San Cristóbal Colonial, San Cristóbal Tiempo de Aleudar, La Grita Una ciudad que Grita su Silencio, Michelena y el Padre José Amando Pérez, San Juan Bautista de Ureña y La Muleta.
Sobre
diversos temas de historia local y regional han publicado en la BATT autores como Vicente Dávila, Tomás Castillo, Aurelio Ferrero Tamayo, J.J.Villamizar Molina, Tulio Chiossone, Rafael Maria Rosales, Mario Briceño Perozo, Marcos Figueroa (Colonense), Francisco Betancourt Sosa, José Murguey, Ramón Gonzáles Escorihuela, Arturo Muñoz, Ramón J. Velásquez (Colonense) Además de documentos historiográficos fundamentales como las memorias de: Francisco Alvarado (Colonense), Nemesio Parada (Colonense), Angel María Arellano, Tulio Chiossone, Alejandro Trujillo, Anselmo Amado, Luís Fossi Barrueta, Juvenal Anzola, Augusto Morillo Chacón, Rafael Enrique Ojeda Camperos; donde se ofrecen interesantes relatos de personajes y episodios de distintas épocas. De ésta manen se puede acceder a una muy completa visión del Táchira y sus localidades.
Hoy día y desde la época de los sesenta el desarrollo económico y cultural del Táchira lo colocan en un lugar privilegiado en la escala nacional. Esto debido a la calidad de las instituciones educativas y culturales Estos centros de saber han creado importante estimulo por el estudio de temas históricos tachirenses tanto regionales como de localidades concretas. Cada día la elaboración de ensayos, artículos, monografías, tesis e informes están creando un rico centro de información. La existencia de varias editoriales, numerosos periódicos y revistas han facilitado la aparición de nuevos sobre estos temas


LA HISTORIA LOCAL EN EL TERRITORIO DEL MUNICIPIO AYACUCHO, ESTADO TÁCHIRA.
La historia de Venezuela se contó por mucho tiempo sobre la base de la historia de la capital del país: Caracas. Todo lo que se hizo en ésta ciudad fue convertido en el estereotipo histórico de toda la nación.. De hecho, solamente en el periodo de la independencia es cuando adquiere alguna vigencia los pueblos y regiones del interior de Venezuela. De resto se olvidó que había otros pueblos, cuya historia mancomunada forma e integran la gran historia nacional.
“La verdadera historia sale de todas esas pequeñas historias de pueblos. Sumadas y resumidas todas forman la gran historia de la nación. Muchos de los individuos y personajes que rigieron el país, que determinan sus destinos, venían de la provincia, de un pueblo, de una aldea, de un sitio interiorizado. Allí nutrieron su personalidad, conformaron su pensamiento, moldearon su tradición y palabras viejas, su sentido vital de permanencia. Cuando un día surgieron en la gran escena, llevan a cuesta un bagaje que arranca de sus lejanos pueblos, de aquella pequeña historia vividas y sentida.” (Castillo, 1973).
Desde hace muchos años en los pueblos tachirenses han existido personas que han buscado mantener vivo el recuerdo de personajes, acontecimientos; en fin el recuento de los días. El registro escrito de esta buena intención, ha dado como fruto trabajos que hablan sobre la historia de las comunidades.
En San Juan de Colón se pueden encontrar estos antecedentes de trabajos referidos a la difusión y preservación de su historia local. Artículos de prensa, folletos y libros fueron concebidos por este fin, por personas que de acuerdo a su capacidad intelectual, dejaron a la posteridad importantes trabajos sobre distintos tópicos del Municipio y de la Ciudad de Las Palmeras.
Los primeros trabajos que tienen cierto rigor histórico — local, fueron publicados en los periódicos manuscritos que circularon en San Juan de Colón durante las últimas décadas del siglo XIX. En 1892 y hasta 1896 se publica “El Timbre”, allí su director — redactor Timoleón Giusti, publicó algunos artículos que evocaban acontecimientos locales ligados a las actividades políticas de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX.
Sin embargo años antes del “El Timbre”, se realizaron dos interesantes publicaciones de los trabajos de J.T. Colmenares llamadas, respectivamente: “primera publicación referente a los trabajos de mejoras del camino de Colón a Puerto Guamas 1887” y “Segunda publicación referente a los trabajos de mejoras del camino de Colón a Puerto Guamas 1888”. La primera de ellas publicada en 1888 en la imprenta “Bolívar Alvarado” de Maracaibo y la segunda un año después, en la imprenta “El Torbes” de los hermanos Briceño en San Cristóbal.
En dichas publicaciones el autor hace un análisis sobre los aspectos históricos, la importancia y la trascendencia de ésta obra comprendida para lograr una comunicación fluvial con el lago de Maracaibo. Además constituye un valioso documento para comprender la situación social, política y económica de la región en la segunda mitad del siglo XIX. Ejemplares de estos trabajos se consiguen en la Biblioteca Febres Cordero de Mérida.
Pan 1895 aparece publicado un libro donde se describen las actividades realizadas en los pueblos andinos que llevan por epónimo al Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, con motivo de los 100 años de su nacimiento. En este texto además de informar sobre esta celebración, se hace un pequeño recuento de la historia de esas publicaciones. Por ser desde el año 1891 San Juan de Colón Capital del entonces “Distrito Ayacucho” ocupa un lugar destacado en este trabajo cuyo autor fue José Ignacio Lares quien lo publica en la imprenta Americana de Maracaibo con el titulo “El Centenario de Sucre en los Andes, 1895”
En 1909 el escritor colonense Juan Guglielmi hijo publica su obra “Dos hallazgos: Colón del Táchira”, en ella hace una añoranza poética sobre hechos y personajes históricos de la localidad. Esta obra fue impresa en la tipografía San José de San Cristóbal. También sobre la base de hechos ocurridos en Colón y sus aldeas, escribe la novela “Andina”, donde narra la historia de una importante matrona Colonense. Fue publicada por los talleres gráficos de la sociedad general de publicaciones de Barcelona — España, en 1914. La actividad parlamentaria de Giuglielmi, sus reflexiones y análisis de la sociedad tachirense y de la particularidad local, fueron registradas en el folleto “La Actuación parlamentaria del Diputado Guglielmi hijo”, en Caracas en 1942.
En estos primeros años del siglo XX siguen apareciendo nuevos periódicos y revistas colonenses donde se publican temas de historia local. Así en 1905 se publica “La voz de Ayacucho”, dirigido por O. González Velasco; en 1908 “El Precursor” de José Maria Costa. En 1910 “La Campana del Bosque” de Juan Guglielmi hijo, “Redención” de Delfin Ramírez, “El Balastro” de Eliseo Sánchez y “La Violeta Azul” de Heraclia Vivas Colmenares. En 1911 “Ecos de Ayacucho”, “El Alhum”, “El Ensayo”, “El Yunque” y “El Avance”. En 1912 “Ecos de Colón” y “Sobritos”. En 1913 “Bronces”. En
1916 “Argos” y “El Bateo”. En 1917 “Ecos del Norte”, “Clases Obreras” y “Pan y letras”. En 1926 “Fiat Lux”. En 1932 “Altruismo”. En 1937 “No”. En 1941 “Brechas”. En 1943 “Adelante” y “Pro escuela”. En 1944 “Avance”. En 1946 “El Gallo Pelón”, “El Democrático” y “Copey”. En 1965 “Correo Panamericano”.
Como fuente documental para la comprensión de los albores del siglo XX y el gran impulso que representó para la región y especialmente para la población convertida en un centro comercialmente próspero y orgulloso de su gentilicio, se encuentran los informes presentados por el Concejo Municipal del Distrito Ayacucho ante la Asamblea Legislativa del Estado Táchira. En ellos la riqueza cafetalera y la importancia del Gran Ferrocarril del Táchira son una mención constante, especialmente en los informes de 1928, 1933 y 1938. Estos fueron impresos, respectivamente, por las empresas: El Heraldo, El Consejo y Tipografía Cortés de San Cristóbal.
En 1939 se registran todas las actividades desarrolladas por la junta Gran Mariscal de Ayacucho. Toda una crónica de las actividades sociales, filantrópicas y culturales de ésta organización colonense. Fue publicado en la Imprenta Venezuela de Caracas,
También en los años 30 aparecen toda una documentación referente a la formación y funcionamiento de la industria Hidráulica de Ayacucho y Lobatera, la Lobacucho. En estos documentos se hace un esbozo sobre las poblaciones, caseríos, territorios y características de estas localidades, al mismo tiempo que describe el proceso histórico del servicio eléctrico y las alternativas que existían antes de este avance tecnológico. Bajo la firma de P. H Castro Zambrano aparece editado este material salido de las prensas de la empresa el Cojo de Caracas.
Relacionada con la historia de otro servicio público fundamental, es el escrito de la municipalidad de Ayacucho sobre el nuevo acueducto de la ciudad de San Juan de Colón, publicado en 1940 por el Consejo de San Cristóbal, tiene datos sobre la distribución de agua potable y aguas negras en la ciudad de las palmeras.
En el año de 1956 aparece un texto que puede ser considerado como el primer intento formal en hacer un estudio histórico sobre San Juan de Colón y el Municipio Ayacucho. Es precisamente un hijo de este pueblo quien escribe y publica los ‘Apuntamientos sobre San Juan de Colón’ se trata de Marcos Figueroa. El motivo de este estudio es el de brindar una contribución a la celebración de los 125 años de la erección Municipal, reconociendo que su intento busca generar y aportar ‘Un Conjunto de datos y Apreciaciones que bien pudiera servir para realizar posteriormente, un estudio a fondo que merece la vida ya secular del Municipio’ (Figueroa, 1956).
Esta obra se estructura tomando en cuenta dos elementos que orientan la investigación de este historiador: lo histórico y lo social. Así los temas tocados por Figueroa son: la Prehistoria, donde se introduce el error histórico de ubicar a los indios Chinatos como pobladores originales del territorio cuando realmente llegaron a éste reducidos por las huestes españolas; el nacimiento, donde se describe, con base a documentación encontrada por el autor en los archivos de Mérida y Táchira, la génesis del municipio como entidad política, la vida civil de la parroquia, que constituye el desarrollo socio- político de las nuevas instituciones, así como los referidos a ¡os aspectos geográficos y económicos; la cultura colonense; y la evolución historia de La Parroquia Eclesiástica
Este trabajo editado por la imprenta oficial del estado Monagas, puede ser considerado por el primer intento de sistematizar la historia local del Municipio, con criterios científicos y producto de la utilización de leonas de recopilación basada en la utilización de fuentes históricas formales. Durante muchos años la obra de Figueroa constituyó el trabajo más completo de historia municipal a pesar de tener solo 31 páginas. Hoy día es aun un punto de referencia importante para cualquier investigación relacionada al tema.
En ese mismo año, 1956, aparece una síntesis histórica, basada en la investigación de Figueroa, realizada por Ernesto Segundo Paolini y publicada como preámbulo del programa del 125 aniversario del Municipio San Juan de Colón. Este folleto fue impreso en San Juan de Colón tiene una extensión de 24 paginas y al igual que el trabajo de Figueroa tiene el mérito de incluir fotografías de entonces y algunas de décadas anteriores.
Para el 1º reencuentro de colonenses realizados en 1924, la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses publica un estudio del Dr. Juan Benito Calderón, nacido en Jenezano, Boyacá, Colombia y establecido desde 1.888 en San Juan de Colón donde además de médico, desempeñaba funciones como Cónsul. Su interés por la paleontología y la historia y el estímulo recibido de Luís Febrcs Cordero, lo hacen describir en 1927 el trabajo: ‘Petroglifos y Prehistoria de Colón del Táchira’ que no fue publicado sino hasta la fecha antes mencionada. Este logro tiene el mérito de intentar realizar un esbozo histónco de la prehistoria municipal, además del curioso análisis geológico que realiza del territorio, y las también curiosas interpretaciones dadas a los petroglifos conocidos hasta entonces.
Seleucio Maldonado Ramones es otro colonense preocupado por el rescate y conservación de la historia de su terruño. Ese talante y su preparación académica lo llevaron a investigar muchos aspectos de la vida colonense. Lamentablemente y a pesar de los importantes cargos ocupados por este ilustre colonense en la administración nacional solo se conservan dos opúsculos. La mayoría de sus apuntes y trabajos ínvestigativos desaparecieron después de su muerte, salvándose solo los esbozos presentados en forma de ensayos y artículos publicados en la década de los 50 y 60 en el periódico “El Colonense”, editado por la Junta Pro cultura y dirigidos por él mismo.
Dichas publicaciones son: ‘De la mano de Don Tulio’ que constituyen la síntesis de un trabajo histórico de muchas mas envergadura, vaciado en forma de discurso que fueron pronunciados como homenaje a la primera promoción de Bachilleres Prof. Amado Gonzáles Rivero, egresada del liceo “Tulio Febres Cordero”, En este hace un rápido recorrido histórico - anecdótico del municipio con un especial interés por la toponimia indígena y primaria de los sectores del Municipio, así como una identificación de las épocas estudiadas con personajes claves de la historia local. Esta obra fue publicada por la Editorial Arte de Caracas en 1964.
La Segunda Obra de Maldonado es: ‘San Juan de Colón Anecdótico1, la cual puede ser considerada como un estudio etnográfico de la ciudad durante los siglos XIX y principios del XX. En el se recogen tradiciones orales sobre eventos cotidianos, historias de vida, reseña de personajes populares hechos fortuitos de la vida social, política y religiosa; narrados de una manera amena, pero siempre con la premisa de buscar el hilo conductor de la identidad con la localidad. Este trabajo fue publicado en 1972, también en Caracas por la Editorial Arte
En el año 1975 el Capitán Rubén Darío Becerra publica sus memorias tituladas ‘El San Juan de Colón que yo viví”. Este libro es una evocación a los primeros altos del siglo XX cuando el autor estaba destacado en el puesto del ejercicio de la ciudad. Es un recorrido romántico pero salpicado de una gran cantidad de datos y testimonios, sobre la vida de la comarca de esos años, Se ignora el sitio y la imprenta en que se publicaron los pocos ejemplares de este bello testimonio,
También en los años 70 se publica el trabajo “San Juan de Colón el Pacto Andino y La Integración’. Tesis de post grado de un grupo multidisciplinario de investigadores de la Universidad de los Andes Aquí se realiza un acercamiento histórico a las repercusiones que ha tenido sobre el Municipio situación fronteriza, las tensiones entre las poblaciones colombianas y venezolanas así como la evolución social histórica y cultural de la muy peculiar forma de interacción comercial y vital de estas naciones en esta región. Gonzalo Vivas Ramírez ‘Colón Ciudad Educacional’ aunque aparece con la fecha de edición el año 1 967, no fue sino hasta después del 72 cuando esta no salió a la luz pública. Este libro aporta importantes datos sobre la génesis, formación y desarrollo de la educación colonense, sus instituciones y los personajes más importantes.
Finalizando el decenio, en 1979, la escuela de Medicina de la Universidad de los Andes de Mérida publica un estudio titulado “Diagnostico de la situación de la Salud en San Juan de Colón”, publicado por la misma Universidad, Es un aporte muy valioso sobre la historia de la salud, la medicina, las instituciones sanitarias y los médicos enfermeras y religiosas que consagraron su vida a la atención de los habitantes del municipio. Se debe mencionar como antecedentes importantes de este estudio de la salud en Ayacucho se encuentra el estudio de Luis A. Sardi “La problemática sanitaria asistencial del Distrito Ayacucho del Estado Táchira”, publicado por la imprenta del estado en 1947.
En los años 80 aparecen algunos folletos sobre historia municipal, pero siempre bajo los parámetros de las fuentes bibliográficas antes mencionadas, Más que grandes aportes son más bien vehículos de difusión del conocimiento sobre historia local. Se destacan las publicaciones en multigrafo y copy printer de la Unidad de Educación Media Tulio Febres Cordero, El Colegio Parroquial Sucre, la Escuela estadal Andrés Bello, y el publicado por la municipalidad en 1981, con motivo de los 150 años de la Erección Municipal. También para esa misma época aparece el trabajo publicado por la Universidad Simón Bolívar de Caracas en 1981 “Guaramito un modelo de ocupación territorial para la defensa de la Soberanía Nacional” y donde el autor, Jesús Manuel Hernández, incluye un aporte sobre la historia de este sector del Municipio Ayacucho.
En esta época los grandes apodes hechos por el historiador Aragüeño Locales Guillermo Castillo Lara, comienzan a ser asimilados por una nueva generación de estudiosos de la historia local. En sus obras, mencionadas con anterioridad y publicadas por la biblioteca de temas y autores tachirenses, son numerosos, importantes y transcendentales los aportes historiográficos aportados por el exhaustivo estudio documental hecho por el historiador en los archivos de la región, del país, así como los de fuera de nuestras fronteras, especialmente en Colombia, Santo Domingo y España. Sin duda alguna es el aporte más importante hecho para la historia del Táchira y del Municipio Ayacucho. En sus obras, si bien no se dedican exclusivamente a la historia local de la región objeto de estudio son muchas las referencias hechas sobre lo que es hoy el Municipio Ayacucho. Y es que a partir de Castillo Lara cambió la comprensión de la historia tachirense.
Bajo esta influencia eomienzan a aparecer estudios que a la luz de la obra de Castillo Lara, comienzan a dar nuevos aportes. De pocos ejemplares y publicados con modestas técnicas tipográficas comienzan a aparecer en los años 90 revistas y folletos de historia local. A finales de la época en 1997 aparece el libro de Jorge Ornar Alviárez Mora “Personajes populares de Colón” primer tomo de la biblioteca de Autores Colonenses, anteriormente en 1989 había publicado “Boca del Grita, Análisis y Comentarios”.
Desde los años 90 el historiador Miguel Angel Salamanca ha realizado estudios sobre historia local, que se remontan a su tesis de grado de la Universidad de los Andes “Petroglifos del Táchira: Ayacucho, Michelena y Lobatera”. Allí hace un registro de los petroglifos de estos sectores y hace una aproximación etnográfica a la historia prehispánica. Su labor de investigación histórica de los últimos años la ha divulgado a través de Internet.
Ya en los primeros años del siglo XXI aparece trabajos de difusión de la historia no oficial, es decir la historia de la cotidianidad colonense Los folletos de Hernán Ramírez han sido los encargados de descubrir la vida diaria de Colón de los siglos XIX y XX,
Ha publicado los folletos ‘50 años de historia, grupo escolar Francisco de Paula Reina”, “Bibliografía del Bachiller Francisco de Paula Reina”, “La Banda Municipal de Ayacucho cien años haciendo música” y recientemente, en mayo del 2005 “San Pedro del Río, memoria de un Centenario”. Además hay que hacer mención de los programas de radio, televisión en la que ha participado este colonense amante de su terruño.
También en el 2005 el Cronista de la Ciudad Jorge Alviárez, publica el volumen 2 de la Biblioteca de Identidad Colonense titulado “Municipio Ayacucho Perspectiva Geohistórica”, Se trata de un muy completo estudio histórico geográfico de la realidad Municipal donde se han combinado las fuentes históricas tradicionales con el trabajo de campo de tipo etnográfico, donde la convivencia con la sociedad que se trata de reconstruir ha sido fuente importante de un conocimiento renovado del modo de ser y de existir de los habitantes de esta porción de territorio a través del tiempo y el espacio. Este esfuerzo editorial es el resultado, como muchos otros ya mencionados, de un esfuerzo sostenido por parte del autor pues ha sido su inquietud personal, humanística e investigativo. La raíz de este importantísimo y fundamental texto, para la comprensión de esta realidad local.

Conclusión

Hoy más que nunca la historia viene a dar respuesta de la existencia propia, explicando el ritmo de la vida presente. Sin conocer y valorar los hechos pasados no se puede valorar el propio momento histórico, ni se puede entender la significación del grupo local al cual pertenece. Por ello “más que nunca una disciplina científica y literaria, la historia es una disciplina moral; señala el tono de la vida actual (lragorry, 1985).
Este interés surgido en los últimos años por la historia local de San Juan de Colón y toda la realidad local del territorio del Municipio Ayacucho del Estado Táchira, se ha reflejado en un número importante de trabajos y textos. Además cada día es mayor la cantidad de docentes, alumnos, investigadores, etc., interesados en la materia. De allí la necesidad de buscar modos de apoyar y estimular de una u otra forma, la búsqueda y difusión de toda ésta información y de los nuevos aportes y de los datos que aun están a la espera de ser descubiertos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

- Bloch, M. (1972). Introducción a la historia Fondo de Cultura Económica. De México.
- Cárdenas, H. (1992). Bibliografía y Hemerografía del Estado Táchira. B.A.T.T., Caracas.
- Figueroa, M. (1956). Apuntamientos sobre San Juan de Colón. Imprenta Oficial del Estado Monagas, Maturín.
- Iragorri. M (1985), La Historia como elemento creador de cultura. Academia Nacional de la Historia, N] 67. Caracas.
- López, A. (1995). “Coloquios y congresos de historia regional y local en Venezuela”, en Tierra Firme. N°49, Caracas.
- Páez, (3. (1996) “Los congresos nacionales de la Historia Regional y local de Venezuela”, en: Tierra Firme, N° 54, Caracas
- Velásquez, R. (1992). “La bibliografía Tachirense”. en: Cárdenas H. Bibliografías y Hemerografías del Estado Táchira. B.A.T.T, Caracas.






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