20061220

Bitácora noche Adentro

BITÁCORA

NOCHE

ADENTRO

E. Alexander Moncada Colmenares

NÁUFRAGO

Ayer me detuve en cien esquinas a pescar las mariposas del viento

Encontré horas regadas por la arena de la noche

Ahora crezco con las sombras donde reposan los suspiros de las palmeras

Y me asombro con el dolor que el silencio marca en sus olas

Más naufrago que las madreselvas sin ventana

Cuando las tinieblas en su marea me ahogan recuerdo la oscuridad.

PLAYAS DE MEDIANOCHE

Cantos de olas al filo de la madrugada devueltas por el susurro de las huellas perdidas

Entonces busco la espuma de los versos que acompañaron los pasos en un paraje perdido

Es el final de los tiempos sin dolientes marcados por la vorágine de la mar muerta.

NAVEGANTE FANTASMA

Una tarde de abril perdí la brújula que me llevaba al puerto de tus sienes y me dormí en la mar de tus cabellos, navego en la desesperación del limbo que me aleja de las costas de tus senos y sueño en la sinfonía de tu voz que como faro me guía en las tinieblas de mi religión oceánica.

PUERTO MALDITO

La esquina y la noche

Hambre de sentidos

Cualquier pescador hace milagros

Pero el mismo cielo se eclipsa en tu nombre

Con la barca vacía

Y el corazón sin puerto.

DESTINO TU PECHO

Con la visibilidad en el alma y el corazón como itinerario zarpó el Bergantín cargado de sueños y en la fantasía que me urge el puerto de tus senos pongo rumbo a mis besos.

MEDITERRÁNEO

Tengo un destierro en mis playas y por ellas dejo huellas

Al lado erguido de mi costado

Me conformo con la espuma que viene del sur

Y si tu coral no vuelve a mis costas

Yo desnudo el amor

Que el tiempo

Descubre

Mediterráneo

Hoy no ubico tu puerto

Los galeones del más allá se me hacen neblina

Y los caminos que juegan con el néctar de tu palabra

Hoy no los escucho

Pues la magia que la razón pone a proa

El astillero de la esperanza los deja anclados sin mar.

BITÁCORA NOCHE ADENTRO

Recojo la piel de la noche

Siembro las cuadras de ecos

Y en las esquinas dejo huellas

Pongo proa al silencio

Y muy adentro de la oscuridad

Me arremango la neblina al cuello

El único lucero en el tapiz del cielo me sirve de faro

Justo cuando la campanada postrera

Me anuncia que tu ya no estas

Voy a extrañar los caballos de fieltro que llevaron el relojero maldito hasta el filo de madrugada, para que petrificara los tiempos a eso de las 12 en punto.

Voy a extrañar la neblina que amordazó los vientos y dejo libres los fantasmas de rockolas lejanas, al pie de la plaza.

Voy a extrañar los ecos de las esquinas y las lagrimas de las nubes, hechas brisas trasnochadas y mundanas, como la bohemia que alberga la fauna noctámbula y terráquea de las avenidas.

Voy a extrañar los coloquios en el patio de ladrillos rojos, con techo de cielo y estrellas, voy a extrañar las romerías para el conjuro del verbo que me permitía bordar aquelarres en la frontera de la noche.

PREMONICIÓN

He de morir a eso de las 5 de la tarde un día de estos por un abril cualquiera preferiblemente de pie, buscando alivio al cansancio mediterráneo, que me hiela los huesos.

He de morir sabiendo que sólo yo… se de la muerte que me tocó vivir, una tarde plomiza por un abril cualquiera, allí mismo donde deje de existir para volver a vivirte como acuarela china.

He de morir con una bandera de sargazos en las manos, enarbolando la locura del quinto cristal al 2%; velando los restos de una bohemia, a eso de las 5 de la tarde un día de estos, preferiblemente de pie por un abril cualquiera.

Cada piedra cuenta una historia y cada huella desanda un camino

Por las dehesas del Olimpo viajaron los peregrinos cantando leyendas

Y por los senderos del cielo se fugaron las nubes

Hoy recuerda la lontananza como se fueron los rayos del sol

El óleo que pintó el juglar dejó escarcha de panderetas

Con el tiempo volvieron las musas a libar del viento sus llantos

Entonces se crucificaron los siglos, allí donde dejaron de ser eternos los Dioses.

Estoy cansado de la poesía que nace en las cuatro esquinas del léxico

Hace cuatro décadas que no siento el cansancio de mi locura

Pero en el sueño de estas mareas de olvido donde la noche juega al verso

Compongo para la lechuza de la media noche

Melodías de canto marino

Estoy cansado de la poesía que nace en las cuatro esquinas del léxico.

Hace cuatro décadas que no siento el cansancio de mi locura

Pero en el sueño de estas mareas de olvido donde la noche juega al verso

Compongo para la lechuza de la media noche.

Melodías de canto marino

Te pensé una noche como tinaja de agua fresca y siempre fuiste panal de miel virgen que me sacio la resaca de tanto añorarte y que por culpa del letargo hoy me es ajena.

Es por las nubes de equinoccio que ofrendaron los druidas y por septiembre se recogieron los pergaminos de los duendes al compás de los clavicordios de luna llena, donde el amor profano se diluye en la fantasía del mago hacedor de ilusiones, entre montañas de escarcha e hileras de serpentina.

Hay muchas voces y algunas letras, pero todas nacen en el mismo mar de celofán por donde navegaron los galeones de fieltro, para siempre morir varados en las playas de azafrán.

He visto diminutos seres bebiéndose la noche

Devorando el ocre de los espacios vacíos

Fumándose el hastió y el silencio en un solo cigarro

Espantando las sombras con tertulias de bohemios

Y luego huir con el eco de los versos en sus bolsillos.

Tengo planes para darle vida al mar muerto

Y he descubierto los conjuros de los aquelarres

Que perpetúan tu calor en el frío del silencio

Conjuro los vientos y desdeño los atardeceres, nazco y muero en la soledad de cada noche

Para renacer como el Fénix de las cenizas que el opio de las sombras me brindan.

POSDATA DE LA BITÁCORA

¿Qué pasará al final de la noche, cuando del Quinto Cristal no exista más que la locura al 2% del Camaleón?.






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